Siempre me pregunté qué fue de Sandy, aquella chica que dejó de ser ella misma, la adolescente que se vestía de niña buena para gustar a sus padres y se transformó en la chica adecuada para el malote de Danny Zuko.
Dice que le encanta provocar. Cometió la primera infidelidad antes de casarse. Y continúa teniendo sus aventuras. Estas son las confidencias de una mujer infiel.
La llegada de un hijo lo trastoca todo, no solo el papel de la mujer que ha trabajado para triunfar profesionalmente, sino también la relación con la pareja. El aumento de las obligaciones y las responsabilidades, y el sentimiento de culpa cuando la mamá dedica tiempo a cualquier cosa que no sea su bebé conducen a dejar aparcado lo que parece menos necesario: el sexo.
La igualdad de oportunidades a la que aspiramos las mujeres pasa por conciliar nuestras responsabilidades laborales con las que adquirimos cuando llegan los niños. Y, también, por aprender a delegar.
La maternidad no te convierte en superwoman . Seguirás teniendo limitaciones, necesitarás ayuda para alcanzar la conciliación entre maternidad y trabajo, y no permitas que por ello te hagan sentir culpable.
Puede que te quejes de tener ninis en casa, o que lamentes la precariedad laboral que no les permite emanciparse, pero en el fondo ¿no tendrás miedo de que el nido se quede vacío?
El 23 de abril, Día Internacional del Libro coincide con la celebración de San Jorge y una leyenda que ensalza la figura del ‘salvador’, tan dañina para las relaciones amorosas.
Bien porque hayas alcanzado un puesto directivo, bien porque has montado tu propio negocio, descubre las claves que dan los expertos para ser una buena jefa y contar con empleados satisfechos.
Terribles jaquecas, depresiones y continuas crisis de ansiedad. Esas son las consecuencias de un empeño inútil, el de ser mujeres perfectas y tener contento a todo el mundo. Es lo que algunos llaman ‘el síndrome de Barbie’: llevar una vida basada en el éxito a todos los niveles.
Ella no pudo resistirse, no porque ellos usaran la fuerza o porque fuese presa del terror, qué va. Aquellos tipos estaban tan buenorros, que para cualquier mujer eran de un atractivo irresistible.
La crisis ha puesto obstáculos a la emancipación de los jóvenes. Apenas hay trabajo, y el que hay suele ser precario. Pero antes del crack económico, en los tiempos de las vacas gordas, la media de edad para la emancipación en España se situaba ya en los 26 años. ¿Por motivos de índole psicológica?
Dicen que el siglo XX fue «el siglo de las mujeres», que fuimos nosotras las protagonistas de la revolución social más profunda, que fueron muchos los beneficios conseguidos y que ahora solo tenemos que consolidarlos. Y yo, como mujer, me pregunto: esas ventajas, ¿dónde están?
¿A qué llamamos "instinto maternal"? ¿Es solo cosa de mujeres? Los padres del siglo XXI demuestran que se involucran en la crianza de sus hijos tanto como las madres.
Cuando rompiste con tu pareja, le deseaste lo mejor, aunque creías que tardaría siglos en olvidarte y en levantar cabeza. Hasta que descubres que en un plis-plas tu ex se ha echado una novia nueva.
Trabajamos, ganamos dinero, podemos votar, vamos a la universidad, contratamos asistentas… ¿Qué más queremos? ¿De qué nos quejamos? ¿Tiene algún sentido ser feminista en este siglo?