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Mostrando entradas de 2007

Sexo, juguetes y polémica

Con motivo de la publicación en este mes de septiembre de Mujeres, juguetes y confidencias, apareció un artículo en El País Semanal hará un par de semanas, en el que la autora, Eva Moreno, explica de qué va el libro. Me lo sé bien porque he tenido el placer de colaborar en esas páginas.
El caso es que a la vuelta de las vacaciones me da por echar un vistazo para ver la repercusión que ha tenido y ésta ha sido la de siempre. El autor de un blog que se confiesa creyente católico ha saltado enseguida con los comentarios que Eva escucha desde que montó su tienda erótica, comentarios de gente que pretende hacer clasificaciones entre el sexo normal y el que no lo es, y en lo que a juguetes eróticos se refiere, entre el sexo natural y el artificial. Es algo que me da risa, como si en el comportamiento humano quedara algo de naturalidad. Los que no quieren artificios deberían comenzar por quedarse como sus madres los trajeron al mundo y vivir en países donde no necesiten más que la propia piel…

Va a ser que soy rarita

He tardado dos años en toparme con un post en el blog de una chica que responde al nombre internauta de Patch, sobre un artículo escrito por mí para la revista Woman, titulado Lesbiana por un día. Dice la chica que le gustó. Menos mal. Sin embargo, cito textualmente: “El problema es que en el artículo poco menos que eres un bicho raro si no te lo has montado con al menos una persona de tu mismo sexo en tu vida”.

Vaya por Dios. Una escribe obras como SEX CONFIDENTIALLo que de verdad nos pone para normalizar las formas de vivir e imaginar la sexualidad de la gente, hombre, no para dar lugar a reacciones a la inversa. Coincidencias de la vida, también una mujer madura me comentó unos días antes de dar con el blog de Patch, que se había quedado pasmada al leer Dímelo al oído y comprobar cuantísimas féminas se excitaban imaginándose con otra mujer.

Bueeeeeno, pues no me queda otra que aclarar el asunto. Una no es rarita por tener determinadas fantasías, ni porque se ponga a mil con los…

Fantasía o pesadilla

¡Qué cosas tiene la mente humana!Durante más de tres años he recibido las respuestas de hombres y mujeres anónimos que contaban sus fantasías y también sus "actividades eróticas", y, salvo algunas vivencias traumáticas, la mayor parte de lo que contaban tenía un efecto más que positivo en la libido de quienes las leemos.

"¿Cómo estáis?", nos preguntó Andreu Buenafuente en su programa al saber que llevábamos tanto tiempo liadas con este estudio. "Pues muy bien", le dijimos. Y no mentimos. Cada cual puede hacer suyas las fantasías de otros, dejar que formen parten de su imaginario erótico, porque hemos bebido de las mismas fuentes culturales para elaborarlo, e identificarse es muy fácil.

Sin embargo, me he dado cuenta de que eso suele suceder cuando las personas que desvelan sus secretos íntimos son anónimas, de lo contrario tales confesiones pueden tener un efecto inhibidor. ¿No os ha pasado nunca? Una pareja de amigos, a quienes apreciáis, se dedican a ex…

Madurar para renacer

Una semana después de que me invitaran al programa de Antena 3 Espejo Público, veo y escucho en el mismo espacio a otro entrevistado, Diego Armario López, periodista y autor de La segunda virginidad, quien recoge en esta obra conclusiones muy similares, por no decir idénticas a las obtenidas en Dímelo al oído y Lo que de verdad nos pone.

A pesar de su título, el libro de Diego Armario no se refiere a esa espantosa moda, que está haciendo furor en Estados Unidos, de dejar de pegar polvos con el novio meses y hasta un año antes de la boda, para vivir con más ganas la luna de miel. Por ahora, semejante estupidez no ha alcanzado a las parejas españolas, aunque me espero cualquier cosa.

No, su libro habla de esas mujeres que pasados los cuarenta, o incluso en torno a la menopausia, saben lo que quieren en la vida, o al menos, lo que no quieren. Mujeres que se han librado de tabúes y de una educación represora, cuyos hijos han crecido y han dejado de depender de los cuidados maternos, mujeres…

El Papa y 'Dímelo al oído' llegan a Brasil

Erre que erre, siempre con lo mismo, el jefe supremo de la Iglesia Católica visita Brasil para pedir castidad, entre otras asuntos. Que manía tienen los de tradición judeo-cristiana a todo lo que da gustito, y cuánto valor le encuentran al sacrificio y el sufrimiento.

Afortunada y jocosamente se ha producido una coincidencia: Ediouro Publicações acaba de poner en el mercado la edición brasileña de Dímelo al oído. Las mujeres cuentan sus fantasías sexuales. Aunque por el título que le han dado al libro parece otro: Mulheres Confessam. Só o anonimato da Internet poderia permitir tanta sinceridade.

El primer testimonio que aparece en la obra se llama En la iglesia, y pertenece a una mujer de 47 años: "Mi fantasías [...] tiene lugar en la catedral de mi ciudad, en verano, rodeada de las imágenes que me hicieron adorar cuando era pequeña en el colegio, con un hombre de color con un miembro enorme..." En definitiva, un entorno relacionado con la represión y, por ese motivo, resulta…

Demos la bienvenida al pene

A juzgar por las respuestas recibidas que ha dado lugar a Lo que de verdad nos pone, desde que las mujeres nos hemos hecho dueñas de nuestra sexualidad, también hemos derribado unas cuantas barreras que nos impedían disfrutar de ella plenamente.

En esta ocasión quiero mencionar un par de ellas que están relacionadas con el miembro viril. Por un lado, se acabó lo de ver la penetración como una invasión agresiva de nuestro cuerpo. Así lo percibía en la década de los 70 un sector del movimiento feminista, al que debemos muchos logros, pero que también ha cometido sus errores. Ahora las mujeres están más que dispuestas a acoger al pene con un afectuoso abrazo vaginal.

La otra cortapisa a la que hemos dado una patada es esa estupidez que largó Freud —sí, he dicho “estupidez” refiriéndome a las ideas freudianas, aún a riesgo de que quieran mandarme a la hoguera— sobre la “envidia del pene” que, según él, sentíamos las mujeres. De lo que tenemos envidia, y motivos no nos faltan, es de que lo…

¿Qué hay de nuevo? El Kama Sutra

Pues sí. Si en materia sexual hay algo que se conserve como el primer día es el Kama Sutra. Nacido en el siglo III de nuestra era, siempre es nuevo, siempre es moderno, siempre vale la pena descubrirlo o redescubrirlo. Quizás por ello artistas contemporáneos, como Sergio Mora, se atreven a reinterpretarlo.

Este fin de semana me he acercado a la Galería Iguapop (calle Comerç, 15, en Barcelona) para contemplar su obra. Por cierto, que le he preguntado por qué razón ha dibujado al pene como un personaje por sí mismo, despegado del cuerpo que suele acompañarle, y no ha hecho otro tanto con los genitales femeninos. El artista reconoce la dificultad de plasmar una vulva como figura con vida propia, puesto que el miembro masculino sobresale del cuerpo, y no sucede lo mismo con lo que hay en nuestra entrepierna. Sí, Sergio, ese es uno de los motivos por el que las mujeres mantenemos una conflictiva relación con nuestros bajos, especialmente si nadie nos ha enseñado a pillar un espejito y adop…

Lo que de verdad nos pone

Este libro es el fruto de otro trabajo anterior, el de la obra Dímelo al oído, cuya primera edición se publicó en el año 2004 y que recoge los testimonios de 69 mujeres españolas. Mujeres que contaron cuáles eran sus fantasías sexuales, en qué situación sentimental se encontraban, cómo fue su “primera vez”, si se masturban o no, si disfrutan de sus vidas sexuales, los juegos que practican, sus predilecciones como consumidoras del mercado erótico…

La obra tuvo una excelente acogida por parte de lectores y especialistas de la sexualidad humana. Pero nos pidieron más: ¿Y qué pasa con los hombres? ¿Acaso lo sabemos todo de ellos? Los varones españoles también quisieron conocerse mejor, entenderse, descubrir si tenemos una imagen errónea o no de la sexualidad masculina. Por ello recabamos sus testimonios y los de otras mujeres que durante tres años han respondido a nuestras preguntas. Ellos, ellas y sus secretos desvelados son los protagonistas de Lo que de verdad nos pone, porque son ello…