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Cómo ser una buena jefa

Bien porque hayas alcanzado un puesto directivo, bien porque has montado tu propio negocio, descubre las claves que dan los expertos para ser una buena jefa y contar con empleados satisfechos.

Cómo ser una buena jefa: ¿Tienes madera de líder?

Lo que toda buena jefa debe saber 

Ante tantas trabas que encuentran en las grandes compañías para promocionarse y alcanzar un cargo directivo, las mujeres más emprendedoras prefieren montar su propio negocio. 

Mujeres con una idea en la cabeza y con coraje para afrontar el reto. Pero una cosa es conocer un negocio y otra tener habilidades para dirigir al personal

O lo que es lo mismo: una cosa es convertirte en la capulla de la jefa y otra muy distinta ser una jefa capulla. Lo primero no debe importante, pero lo segundo tendría que preocuparte. 

¿Tienes madera de líder? 

Es algo que se puede trabajar, esas habilidades se pueden aprender y ejercitar. Aquí he reunido algunos de los consejos sobre liderazgo que ofrecen los psicólogos de empresa y expertos en recursos humanos. 

9 consejos para ser una buena jefa 

La valentía de asumir sus responsabilidades e introducir métodos innovadores, las habilidades comunicativas, la capacidad de mostrarse sensible ante las necesidades del equipo, el control de las propias emociones para que no interfieran en el buen liderazgo, la valoración de las ideas de los otros sin apropiárselas… 

Se trata, en definitiva, de desarrollar la inteligencia emocional. Estas son algunas cualidades que se esperan encontrar en una buena jefa:

1. Fomenta el buen ambiente laboral 

En el lugar de trabajo no debe imperar la ley de la selva, sino que los empleados tienen que sentirse seguros y a gusto si no quieres perderles. 

Para evitar conflictos es primordial que cada puesto tenga claramente definidas sus funciones, que nadie intente acaparar el trabajo de los demás, identificar a los empleados nocivos con graves problemas de celos, y que la comunicación dentro de la empresa sea fluida. 

Consejos para ser una buena jefa: permite que la comunicación sea fluída

2. Deja que la comunicación sea fluida 

Un mayor compromiso por parte de los directivos con la comunicación interna mejoraría los resultados económicos de la empresa y facilitaría la toma de decisiones. Cuando el único lugar donde la plantilla consigue enterarse de algo es el pasillo y los rumores vuelan, se necesita un buen plan de comunicación. 

Gracias a la fluidez comunicativa podrás explicar a los colaboradores cuáles son los valores y la cultura de la empresa, transmitirles en qué consiste su trabajo, orientarles con críticas constructivas, coordinar el trabajo en equipo, reforzarles con palabras de aprobación, organizar reuniones productivas, conocer sus necesidades, opiniones e ideas o descubrir nuevas perspectivas sobre el funcionamiento del negocio

Es necesario, por tanto, desarrollar habilidades, como la empatía y la asertividad, que vayan más allá de hablar en público correctamente. 

3. Critica sin dañar la autoestima 

Es normal que tengas que corregir a un empleado cuando no realiza su labor de forma adecuada, pero siempre que no le machaques. Una autoestima herida puede dañar seriamente el buen funcionamiento del negocio. 

Con una crítica bien hecha el empleado sabe que su jefa le valora y acepta, se siente estimulado y percibe que continúa aprendiendo. 

¿Cómo hacer una crítica constructiva? 

Recuerda que el objeto de la crítica es el trabajo en sí, su forma de realizarlo, pero nunca la persona. Básate en hechos objetivos y que puedan ser contrastados, realízala en el lugar y momento adecuados, evita la presencia de otras personas, y no acabes tu comentario sin un reconocimiento a su labor y dedicación. 

Cómo ser una buena jefa: aprende a delegar

4. Aprende a delegar 

Nada como invitar a participar y dejar que cada cual se encargue de las funciones que le corresponde con absoluta confianza para ahuyentar el estrés y contar con colaboradores ilusionados. 

La delegación permite actuar con mayor rapidez, flexibilidad y creatividad, siempre que, además de trabajar con autonomía, los colaboradores cuenten con los recursos y medios necesarios para cumplir con lo encargado. 

Delegar puede ser la clave de toda buena organización. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado cuando se elige a la persona a quien encargaremos el trabajo, porque dejarlo en manos de alguien inadecuado puede ser catastrófico. El personal escogido para delegar en él tiene que disponer de tiempo y preparación. De lo contrario, tendrás que hacer números y plantearte un posible aumento de plantilla. 

5. Motívales 

Nadie discute que la persona motivada rinde mejor. La satisfacción no se consigue exclusivamente con bonificaciones y subidas de sueldo, sino dando a entender a los trabajadores que crees en sus capacidades, en su responsabilidad y creatividad para resolver los problemas que se presenten

Un dato: hasta un 25% de buenos empleados que abandonan sus puestos de trabajo lo hacen por falta de apreciación humana. Unas palabras de reconocimiento en el momento que corresponde pueden tener mayor valor que las compensaciones materiales. 

Aunque no se puede motivar a personas que carecen de voluntad. Hay personas acostumbradas a cumplir con sus funciones bajo estricta vigilancia, mientras que otros trabajan mucho mejor cuando sus superiores demuestran que confían en él. Una buena directiva tiene que conocer a sus colaboradores, porque no se puede actuar con todos de la misma manera. 

6. Define el puesto de trabajo 

Para realizar una selección de personal adecuada será necesario descubrir cuáles son las funciones que van a definir un puesto de trabajo concreto, y, por supuesto, las características que debe tener el empleado que lo ocupe. 

Si quieres evitar que se generen graves problemas como el acoso laboral o las conductas trepas es fundamental que cada uno sepa en qué consiste su trabajo y nadie interfiera en el del compañero. 

En la hoja de funciones de cada empleado debe constar los cometidos a realizar, cuál es su posición en la empresa, quiénes son las personas con las que tiene que relacionarse, de quién recibe órdenes o instrucciones y a quién acudir cuando tenga un conflicto. 

Consejos para ser buena jefa: crea espíritu de equipo

7. Crea espíritu de equipo 

Casi todas sabemos cuáles son las dificultades de trabajar en equipo con voluntad de cooperar e integrarse de forma constructiva, especialmente si se tiene un exceso de espíritu competitivo. Pero todo es cuestión de poner inteligencia y ganas para mejorar la forma de relacionarse. 

La diversidad de puntos de vista es enriquecedora, como también lo es contar con empleados con diversas habilidades para que así se complementen. Hay personas con un estupendo don de gentes y cualidades comunicativas para tratar con los clientes, mientras que otras consiguen sacarse de encima las tareas más burocráticas y monótonas con pasmosa agilidad. 

Descubre qué puede aportar cada empleado al mejor funcionamiento del grupo, deja que participen en las decisiones que se toman para que se sientan comprometidos con los objetivos, respáldalas dotándoles de los recursos necesarios para ponerlas en marcha, reconoce sus logros y permite que los colaboradores amplíen su abanico de tareas y cometidos para que no se sientan encasillados. 

8. Afronta los conflictos 

Los problemas de la empresa o del departamento que diriges son tus problemas. No lo olvides cuando un miembro del equipo te exponga alguno, aunque tu ansiedad se ponga por las nubes y sientas unos deseos terribles de escabullirte. Aprende a controlarla y asume la responsabilidad de buscar soluciones. 

Escucha las sugerencias del personal, deja que participen, pero tienes que reconocer que a ti te corresponde tomar las principales decisiones. Ante una directiva atemorizada por los problemas, el empleado se puede sentir impotente e indefenso. 

Los conflictos también pueden ser positivos, porque nos avisa de que algo tiene que cambiar en la estructura, en la forma de organizar el trabajo o en el modo de relacionarse. En definitiva, nos ofrece la oportunidad de evolucionar y mejorar. 

9. No vayas de mamá ni de amiga 

Tan acostumbradas estamos a escuchar y atender los problemas personales de nuestras madres, hermanas, amigas y vecinas, que después no sabemos cómo huir de ese papel maternal con nuestros propios empleados. 

Mezclar trabajo y amistad puede traernos peligrosas consecuencias, especialmente si montas excursiones, barbacoas y salidas de todo tipo con los colaboradores (suena mejor que subordinados) y se apuntan los familiares u otros amigos que no acaban de llevarse bien. 

Procura establecer unos límites y mantener la distancia adecuada. Siempre te favorecerá transmitir una imagen de seriedad. Pero no te confundas: recuerda que los canales comunicativos tienen que continuar abiertos. Escucha y ten en cuenta las opiniones de la plantilla. Opiniones sobre el negocio, claro, no sobre tu vida privada. 

¿Tienes negocio propio o te has visto en la situación de la jefa? ¿Crees que las mujeres tienen más habilidades para dirigir un equipo? Deja tu comentario.

descargar Como la seda, de Sonsoles Fuentes

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