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Maternidad, trabajo y conciliación (Parte II)

La igualdad de oportunidades a la que aspiramos las mujeres pasa por conciliar nuestras responsabilidades laborales con las que adquirimos cuando llegan los niños. 

 Continuación de la entrevista sobre las madres trabajadoras en Saber Vivir

Más sobre las madres trabajadoras

Mientras los gobiernos no hacen nada o casi nada para que la madre trabajadora calme su angustia, recuerda la clave básica: aprender a delegar.

Aquí os dejo la continuación de la entrevista que en su día publicó la revista Saber Vivir.

¿Qué es más duro: no disponer de tiempo para tu hijo, no disponer de tiempo para ti, el sentimiento de sola ante el peligro...? 

Todo ello es angustioso. Tenemos que aprender a solicitar ayuda, a delegar parte de nuestras responsabilidades en gente de confianza para no angustiarnos. Así ganaremos tiempo para todo sin un desgaste de energía ruinoso para nuestra salud mental y física. 

¿Sufren los padres el mismo sentimiento de culpabilidad? 

En absoluto. Al hombre se le ha enseñado desde pequeño que su papel es el de proveedor de la familia y no se agobia cuando sale a trabajar imaginando que, por ello, abandona a sus hijos. 

¿Es fuente de conflicto con la pareja? 

Casi todas reconocen que la llegada de un hijo es como una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento. La relación cambia cuando pasan a ser tres. La mujer puede experimentar una metamorfosis ante la aparición del bebé, y el hombre se encuentra con una situación nueva, para la que pocas veces está preparado. 

¿Cómo se puede plantear la crianza y educación con la pareja? 

Lo único que el hombre no puede hacer es parir y dar de mamar, en lo que respecta al resto de cuidados no hay nada que no pueda realizar. Pero también la mujer tiene que aprender a dejarle ese espacio, a permitirle que se implique, a delegar. 

¿Está preparado el hombre actual para la paternidad? 

Es cuestión de voluntad. Conozco a hombres que cuidan de sus retoños como lo hace la madre. Pero, al igual que sucede con nosotras, también él está reinventando el papel de padre. De todos modos, aún me encuentro con algunos convencidos de que la mujer ha de ser la principal encargada del cuidado de los niños, y se trata de varones jóvenes. 

Si el padre falla, ¿en qué falla?, ¿es también herencia de sus propios padres? 

Casi todas las personas repetimos las pautas de conducta que hemos visto en nuestras familias de origen. Si el hombre ha tenido un padre que se ha implicado en las responsabilidades familiares no vivirá su paternidad con contradicciones, pero también hay muchos hombres que quieren romper con el modelo paterno autoritario que han tenido. El problema es que entonces suelen convertirse en un colega y compañero de juegos para su hijo, y no sabe cómo educarle y ponerle límites. 

madre trabajadora y el complejo de culpa


¿Qué le dices a tu hijo si.... 

…no llegas a tiempo para recogerle del colegio? 

Pues explicarle lo que ha sucedido. El día de mañana se van a encontrar con situaciones similares y lo importante es que la madre no viva esos momentos con ataques de ansiedad, porque el niño no entenderá entonces que se trata de algo natural y que no ha de sentirse abandonado cuando es otra persona quien va a recogerle. 

…estás cansada para leerle un cuento? 

Siempre que no se haga de modo habitual se le puede ofrecer una alternativa, como ponerle un poco de música que le guste antes de dormirse o un cuento grabado. También puedes estirarte a su lado y pedirle que sea él quien te lo cuente en esta ocasión. 

…te apetece quedarte en casa y no pasar el día en el parque de atracciones? 

Ofrecerle otras distracciones al niño, que no sea encenderle la tele y utilizarla como canguro. Podemos invitar a otros niños a jugar con él. Ellos suelen pasárselo mejor con los amigos que con los mayores. 

…si te dice que otras madres sí hacen...? 

Podemos preguntarle qué es lo que desea hacer con nosotras, y planificarlo, negociar con él los días y horas que pueden realizarse esas actividades, así el niño se da cuenta de que sus necesidades son atendidas y aprende a negociar, respetando las posibilidades de los demás. Ha de entender que no puede tenerlo todo cuando él quiera, sino cuando se lo podemos ofrecer. 

¿Crees que los niños son comprensivos? 

A los niños les enseñamos a ser comprensivos si dialogamos con ellos, en lugar de imponer nuestros criterios haciendo uso de autoridad, si utilizamos la empatía, el cariño y las técnicas de negociación. Siempre que tenga edad de comprenderlo, claro. Cuando son muy pequeños, les tienes que prohibir meter los dedos en el enchufe, y punto. No pasa nada si de vez en cuando escuchan el «NO». Tienen que aprender a superar las frustraciones. 

Tengo un amigo que dice que los ancianos no pueden quejarse si los envían a residencias, si ellos enviaron a sus hijos a la guardería y después a estudiar fuera... 

A un anciano que es ingresado en una residencia, y que no recibe visitas, se le está abandonando. Pero muchos necesitan unos cuidados especiales y tienen unas necesidades que solo se pueden cubrir en una clínica preparada para ello. Los niños van a la guardería adelantando su escolaridad, entran así en contacto con los congéneres de su edad, aprenden que no son únicamente los reyes de la casa y después de unas horas regresan a casa de unos padres que pueden ofrecerle mucho amor. Algunos chicos salen a estudiar fuera para mejorar su formación y forjar su futuro profesional, y los padres realizan un sacrificio económico, aunque sufran al separarse de sus hijos. Eso no es abandono. 

¿La familia es la asignatura pendiente de la sociedad actual? 

Nuestra sociedad defiende a la familia como institución, pero a la familia tradicional. En la actualidad existen nuevos modelos de familias, ya en la nuclear (padre, madre e hijos) ambos progenitores trabajan, algo que antes no siempre sucedía. Pero, además, nos encontramos con familias monoparentales, con las reconstituidas (tras un divorcio), con las parejas de hecho... Es un proceso de cambio al que tenemos que adaptarnos. 

Con todo... ¿merece la pena? 

En la familia se establecen las relaciones más íntimas y seguras, o así debería ser. En ella te desarrollas plenamente como individuo, encuentras el apoyo necesario para salir adelante ante las trabas y los retos que la vida te pone por delante. Aunque también sea fuente de conflictos, ¿cómo no va a merecer la pena? 

¿Qué opinas sobre esas superejecutivas con familia que dicen tenerlo todo controlado? 

No quisiera creer en ningún cliché, pero es cierto que no puede compararse con la mujer que tiene una jornada laboral y que llega a casa para atender a las tareas domésticas y a los niños. Cuando dispones de recursos que te permiten contratar a asistentas y canguros es fácil controlarlo. Pero eso no tiene nada que ver con el afecto que puedas ofrecer a tu hijo. Algunas de esas superejecutivas también se sienten culpables y llegan a casa con un montón de juguetes, creyendo, erróneamente, que así compensarán a sus hijos. 

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