Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2012

Sentirse deseada

Recién oído en el mercadillo:

"El marido de mi vecina el chumino no me lo ha visto, pero el color de la braga sí sabe cómo es".
¿Ves, cariño, qué bien hicimos en comprarnos la secadora?

Lo he escrito esta mañana en el muro de facebook.
Si de algo puede presumir una es de salir siempre de casa con la caña dispuesta a pescar retales de realidad.
Después del delicioso ejercicio de echarse unas risas en la red social, me he dedicado a la cocina, porque el reloj así lo ordenaba. Y allí, como en la ducha, siempre se me dispara la imaginación (lugares muy bien indicados, ambos, para inspirarse y sufrir accidentes domésticos). Me he puesto a pensar en la autora de la frase, casi tan entrada en años de matrimonio como en los de la vida. La imaginé recién llegada de la peluquería, con el corte de pelo y el tinte retocados. Apenas un ligero cambio, y aun así, esperaba que el marido se detuviera a mirarla. 
¡Qué demonios! También ella se olvidó de mirarlo antes de que los hijos los dejar…

Nadie es adivino

En el sexo, nadie es adivino«LILA:  Utiliza el lienzo entero. Empieza por arriba y ve hacia abajo. Trazos suaves, ligeros. ¡Perfecto! ¡Impresionante!
Ahora prueba con trazos más largos. ¡Perfecto! (casi en un desmayo). ¡Oh, Dios, oh, oh!
DEXTER:  Sabes lo que quieres, ¿verdad?
LILA:  ¿Te ha molestado? A muchos les molesta.
DEXTER:  No. Los manuales de instrucciones me parecen muy útiles.
LILA:  Bien. Tu turno. ¿Qué es lo que quieres?»
La escena pertenece a un episodio de la serie Dexter.
Llama la atención la seguridad con que Lila guía al chico, sin dejar de ser sensual y el modo en que él se deja guiar.
Me gustaría entender por qué es tan difícil para la mujeres pedir lo que desean y para muchos hombres, como dice Lila, aceptar algunas instrucciones sin sentirse heridos o inseguros.
Claro que es imposible guiar al otro si ni siquiera tú conoces el territorio. Por ello, el primer paso es explorarse y conocerse. Y el segundo, aprender a pedírselo al otro, en lugar de esperar a que se convierta e…