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Háblame sucio (II parte)

Hace unos días compartía en el blog el artículo publicado en la revista Sexologies sobre la práctica del dirty talk (aquí). En esta nueva entrada rescato una parte que complementa el artículo con algunas sugerencias para quienes deseen probar este juego erótico: el hablar sucio.

Dirty Talk: ¿Qué podemos decir?

No existen fórmulas válidas para todo el mundo, hay quien le encanta hablar y que le hablen mucho y otras personas se desconcentran. Cada cual tendrá que averiguar qué le gusta a la pareja:

Lo que puede gustarle a él:

Que repitan su nombre.

Las referencias a su pene. «Uf, qué dura». «Qué grande la tienes».

Pedirle que te penetre.

Usar el tono de súplica para que te dé placer.

Nuestros comentarios sobre sexo explícito, ¡son tan pocas las mujeres que los realizan!

Reconocer cuánto te satisface el modo en que te toca, te penetra….

Lo que a ella le puede gustar:

Escuchar el aliento de él en su oído.

Admiración por su sensualidad: «Qué mojada estás». «Qué caliente».

Elogios a zonas de su cuerpo: «Qué culito más rico tienes».

Alabar su maestría en la cama: «Mmmm, qué bien te mueves».

Que le den órdenes.


Sugerencias para practicar el juego erótico Hablar sucio o dirty talk

Combate la timidez

Si te da mucho corte, aunque estés deseando utilizar el lenguaje sucio en tus relaciones, puedes comenzar por el escrito, con mensajes calientes que envíes al móvil o por correo electrónico.

También puedes dar el paso al lenguaje hablado por teléfono, ya que al no tenerle delante, el lenguaje verbal y los gestos del rostro del otro no van a suponer un freno para tu lengua.

Acerca tu boca a su oído para que escuche tu respiración agitada, mientras mantenéis relaciones sexuales.

Aumenta el volumen de tus quejidos, gemidos y todos aquellos sonidos que reconocemos como señales de excitación durante el acto sexual.

Escoge los párrafos de un libro que despierten tu deseo o una narración erótica que te guste y léesela en voz alta. Si tienes que inventarte algo, la timidez puede ser un obstáculo para tu inspiración.

Cuando te lances a inventar frases o fantasías que contar al otro, no te preocupes si parece poco original o si suena excesivamente vulgar. Tu amante no pretende que seas Anaïs Nin, y lo que le gustará será descubrir que eres capaz de sorprenderle hablándole de una forma que hasta entonces no había escuchado de tu boca.

Un juego de naipes

La terapeuta Flavia Limone recuerda que, con el paso del tiempo, algunas personas se quejan de que sus parejas han dejado de halagarles y lo echan de menos. Y aunque no fuera así, nos sugiere un juego para estimular los halagos mutuos (y también los autorreconocimientos que tanto nos cuesta hacernos):

«Haz unos naipes en blanco (sólo hace falta comprar cartulina y cortarla), toma bolígrafos de dos colores: uno te identificará a ti, otro a tu pareja. Cuando los peques ya estén en la cama y mañana no haya que ir a trabajar, sugiere jugar a los naipes, pero esta vez, de una manera original. Reparte las cartulinas a partes iguales para ambos. Cada cual escribirá diferentes partes del cuerpo, una en cada naipe: orejas, nariz, ojos, muslos, culo, pies, cuello, etc., lo que se os ocurra. Luego, podéis jugar con ellos. ¿Cómo? Ponedlos sobre la mesa boca abajo e id tomando una carta cada uno por turnos. Ahora, si has cogido uno del color que identifica a tu pareja, di qué te gusta de esa parte de su cuerpo (si te esfuerzas, podrás encontrar algo aunque no sea lo que le encuentras más bello: cómo huele, cómo es al tacto, su forma, el tono de su piel en esa zona, cómo sabe, cómo lo acicala, etc.). ¿Y si has cogido uno de tu color? Pues, quizás hasta más difícil, te toca autorreconocerte algo agradable en esa parte del cuerpo. Además de sentirse halagad@ por el/la compañer@, ambos estaréis haciendo un ejercicio excelente para vuestras autoestimas.

Se trata, en definitiva, de poner energías para que el otro se sienta deseado, amado, y que uno mismo recuerde qué le gusta de su pareja. Son los mensajes que revitalizan el interés mutuo y el lazo entre ambos se refuerza».


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