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A por la pareja en enero


Al fin pasó la Navidad, y esas reuniones en las que siempre hay algún el pariente, el que no se ha preocupado por tu vida durante todo el año, que te pregunta: «¿Tampoco este año vienes con novio?»

Las solteras y los solteros se lanzan a buscar pareja en enero

Los singles buscan pareja con la llegada del frío

Ahora se llaman 'singles' o 'impares', que queda mucho mejor que aquella vieja etiqueta de 'solterona' e incluyen a personas separadas y viudas. Pero no importa, por más veces que se rebauticen, en las reuniones familiares vuelve a suceder lo de siempre: los parientes las acosan, insisten en su necesidad de emparejarse antes de que se les pase el arroz, las acusan de individualistas y por más satisfechas que parezcan sentirse con su situación, la verdad es que en cuanto pasan las fiestas navideñas buscan nuevas fórmulas para contactar con una posible media naranja, de fusionarse con un alma gemela que aplaque esa aflicción en la que se ha convertido la soledad.

Y a esto se suman las olas de frío que parecen alterar el ánimo y empujarnos a buscar el abrazo cálido y los mimos.

Las horas de luz se reducen. Apetece quedarse en casa, acurrucarse bajo la manta, y si es en compañía de alguien, mejor. La climatología nos influye de tal modo en el estado de ánimo y en la búsqueda de pareja, que los anglosajones han llamado a esta época cuffing season: la 'estación de las esposas' (vale, a mí tampoco me gusta).

Las agencias de búsqueda de parejas han observado cómo crece su clientela en estos días, después de la presión de la familia en época navideña, a pesar de lo mucho que se insiste en que los 'singles' viven ahora sin estigmas.

La soltería se vive con más optimismo que en los tiempos de nuestras madres y abuelas, sin duda; pero no hay informes claros que aseguren que estar soltero sea una opción elegida o una situación fruto de las circunstancias. O, sencillamente, de la mala suerte, como algunos deducen.

Quiero pensar que, aunque la persona single quiera dejar de serlo, ya no busca pareja de forma desesperada. De lo contrario, el enamoramiento puede ser irreal, un espejismo.

Las protagonistas de LA AVENTURA DE SER UNA SINGLE parecen muy cómodas. No tienen que pelearse con nadie por el mando a distancia ni han discutir sobre dónde colgar un cuadro, pero como les sucede a la mayoría de los singles, en el fondo preferirían encontrar una pareja con quien compartir una intimidad auténtica con la que escapar del frío.

Para colmo, no todas pueden disfrutar del sofá solo para ellas. Mientras que en la última década del pasado siglo y la primera de este habían crecido el número de hogares unipersonales, la crisis ha provocado un regreso de muchos singles a la casa de los padres o la búsqueda de compañeros de piso con quienes compartir costes. Encontrar el bienestar a solas se hace cada vez más difícil. Y ese «viaje interior para conocerse una misma» que parecía tan prometedor en los libros de autoayuda que leyeron comienza a hacerse demasiado largo.

Tarde o temprano se hacen la pregunta: ¿están solos porque no necesitan pareja o porque no saben convivir con ella? ¿Se debe su soledad a una experiencia de pareja negativa y al resentimiento que se ha instalado en su pecho?

Y cuanto más tiempo transcurre en su situación de single, mayor es el temor a volverse más exigentes; algo que no sería tan malo si no fuera porque a menudo se exige al otro lo que uno no está dispuesto a conceder. Datos de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza aseguran que no todas las personas que viven solas disfrutan de su situación. Tampoco los hombre solteros y divorciados, aunque hablan menos de sus pesares que ellas y acostumbran a presumir de sus triunfos en la cama ante los varones emparejados. Y es que el problema de los hombres y mujeres sin pareja no es el sexo

El ritmo de separaciones y divorcios crece a un ritmo tres veces superior al de las bodas en los países occidentales, y esos singles desean, suelen desear nuevas fórmulas de acercamiento que les facilite el encuentro de la persona ideal. En las grandes ciudades se rompe el tópico: hay más hombres libres que mujeres, pero no es fácil ni para ellas ni para ellos. Los amigos suelen estar ya emparejados o no tienen ganas de salir, muchos de los que trabajan no salen del curro hasta las 9 de la noche y detestan ir de caza a los bares y discotecas. 

Después de navidades, la competencia es feroz. ¿Encontrarán pareja en las rebajas de enero?

descargar libro La aventura de ser una single de Sonsoles Fuentes

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