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Descubrir la infidelidad: ¿Y esto cómo lo arreglamos?


Confesar que has sido infiel puede parecer un gesto de honestidad, pero cuando el jarrón de la confianza se rompe, descubres que la sinceridad no siempre es la mejor opción.

Descubrir la infidelidad, ¿cómo arreglar una relación cuando se rompe la confianza en la pareja?

Descubrir la infidelidad, ¿y esto cómo lo arreglamos?

«Soy lesbiana y tengo novia desde hace cuatro años. He puesto muchos cuernos, pero según la época, a veces se trata solamente de aventuras ocasionales y otras de relaciones regulares. No tengo un modelo fijo de mujer que me guste en particular, todas mis amantes han sido diferentes.

»Actualmente mi pareja y yo mantenemos relaciones con poca frecuencia, pero son muy satisfactorias para mí. Me gusta tener relaciones con otras personas. También me acuesto con hombres a veces.

»Me masturbo con frecuencia y normalmente utilizo un vibrador que a veces comparto con mi pareja en nuestras relaciones. Alguna vez he entrado en un chat erótico y después me he masturbado, me da un poco de vergüenza y nunca se lo he explicado a nadie».

Como se puede deducir de las palabras de esta mujer de 27 años, nadie está libre de ser engañado, sea cual sea tu sexo, sea cual sea tu orientación sexual. Pero eso ya lo sabías, ¿verdad?

Lo peor que puede pasar cuando se comete una infidelidad (o varias) es que te descubran. Sé que suena mal; la mayoría de la gente piensa que lo más honesto es sincerarse, pero yo me limito a repetir lo que dijeron todos los terapeutas de pareja cuando me asesoré para escribir CHICAS MALAS. Ellos, los que orientan a las parejas que se encuentran en medio del conflicto, dicen que contarlo es un sincericidio, que si, después de ser infiel, te das cuenta de que te has equivocado y no quieres perder tu relación, pongas fin al error y te prometas no volver a engañarle. Y eso que confesar que se ha tenido una aventura les garantiza buena parte de la clientela; de modo que no mates a la mensajera. Además, es la verdad en casi todos los casos que he conocido, porque lo más difícil de recuperar de todo lo perdido cuando se descubre la infidelidad es la confianza en el otro.

¿Qué se puede hacer para recomponer ese jarrón roto que tanto apreciamos y continuar adelante con la relación? Estas son algunas pautas que sugieren los expertos: 

Respóndete sinceramente a la siguiente pregunta: «¿Quieres seguir con esta persona en pareja?» Tómate el tiempo que necesites para responder, sin permitir presiones.

Vive en el presente: no remuevas conflictos del pasado que no sigan produciéndose en la actualidad. El resentimiento acumulado impide el perdón y la recuperación.

Delimitad responsabilidades. Cada cual ha de hacerse cargo de su cuota, ya sea por defecto o por exceso. Aunque es bueno que cada persona reconozca en qué medida ha desatendido la relación, sin pasarse el tiempo echándose mutuamente en cara las acciones. La reconstrucción dependerá de ambas partes.

El infiel tiene que reconocer el daño que ha causado a la pareja y asumir que debe compensarlo a partir de ahora mismo, día a día, con los cambios necesarios, para que prevalezca el sentimiento amoroso por encima de las reacciones negativas.

Conviene centrarse en las soluciones en lugar de dar vueltas en torno al problema (rebuscar en sus bolsillos, espiar su e-mail o los mensajes del móvil...), imagina propuestas que mejoren la relación de la pareja y que haga revivir la pasión.

Observa cómo son las interacciones con tu pareja: cuánto tiempo se dan a lo largo del día, en qué aspectos son positivas o negativas, cuáles son tus sentimientos al respecto...

Haz un listado de lo que tu pareja significa para ti, de sus aspectos positivos y negativos. Observa, después, si le aceptas así, si deseas que cambie en casi todo o en determinados aspectos.

Aceptar al otro no significa aguantárselo todo. La flexibilidad es buena siempre y cuando no liquide por completo los deseos y valores personales.

Gasta energía en tu propio bienestar, y no en controlar al otro o en pensar cómo es la vida del otro y qué debería hacer con ella.

Tampoco la gastes en practicar el arte de amargarte la vida: caer en el victimismo, ensañarte con el otro o idear estrategias de venganza. Sería una manera de alimentar tu propio sufrimiento.

Cuidado con la actitud de redentor. El amor incondicional no cura la infidelidad, sólo consigue reforzar el comportamiento que se quiere cambiar. 

Nunca mezcléis a los hijos en vuestros conflictos.

Los altibajos son consustanciales a la relación. No hay que otorgar un poder demoledor a los pensamientos negativos.

Y hasta aquí las sugerencias, por ahora. Pronto abordaré este asunto del descubrimiento de la infidelidad y la posibilidad de perdonarla en un artículo más largo. Mientras tanto, quienes sientan curiosidad sobre la infidelidad femenina y quieran leer sobre ella en un tono menos dramático ya saben:
descargar Chicas malas Cuando las infieles son ellas, de Sonsoles Fuentes

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