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La aventura de ser "la otra"


Mucho se ha hablado del sufrimiento que provoca la infidelidad en la pareja del adúltero o adúltera. Pero, poquísimas veces se piensa en el dolor de la amante que aguarda a que el infiel tome una decisión.

Katharine Hepburn, esa maravillosa actriz que fue "la otra" de Spencer Tracy

La aventura de ser 'la otra'

La mujer que mantiene una relación con un hombre casado, en espera de que éste abandone a la esposa, puede convertirse en otra víctima más de un seductor que sabe cómo comenzar esta clase de historias, pero no cómo ponerles fin. Carmen, una de las protagonista de LA AVENTURA DE SER UNA SINGLE, es un personaje inspirado en una de esas mujeres que se cuelgan de un tipo infiel.

La mujer adúltera, en cambio, se ha alejado del perfil de aquellas heroínas decimonónicas, como Madame Bovary, La Regenta y Ana Karenina, que se enamoraban apasionadamente del amante, y suelen preferir las aventuras pasajeras; aunque los cambios socio-culturales están propiciando un acercamiento en las conductas de ambos sexos. Recuerdo cómo se me acercó un hombre para que le firmara un ejemplar de CHICAS MALAS, y me contaba su dolorosa experiencia con una mujer casada de la que él acabó enamorado mientras que para ella él no fue más que un aliciente que le apartaba de su rutina.

Lo habitual es que la otra sea una mujer mayor de 35 años, separada y con hijos. Goza de independencia económica y pone mucho esmero en el cuidado de su imagen. El miedo a envejecer, a la soledad, al crecimiento e independencia de los hijos, le impide romper este tipo de relación enfermiza. Pero lo cierto es que no existe un perfil. Al menos, yo no creo en ellos. Muchas creen que dan al amante lo que no obtiene de su mujer, pero según algunos estudios, el 71% de los adúlteros tiene el mismo comportamiento sexual con la amante que con la pareja oficial. Cuando ese hombre no se responde a la figura del donjuán, puede que llegue a enamorarse de la amante; sin embargo, esa chispa tiende a apagarse del mismo modo que se aplacó aquella pasión que había en su relación estable y opta por "arreglar" la situación con su mujer, con quien ha construido una vida en común y una familia después de mucho tiempo y esfuerzo, y a quien, probablemente, no ha dejado de querer. 

Para los psicólogos, 'las otras' son mujeres inseguras, con problemas de autoestima, que aún esperan la llegada de un príncipe azul, un Christian Grey o el Richard Gere de Pretty Woman. Necesitan sentirse queridas por alguien, aunque se trate de una relación no del todo satisfactoria. Piensan que la soledad puede ser más cruel todavía y que este hombre es la última oportunidad que la vida les ofrece.

Las experiencias vividas o los modelos familiares que han tenido, hacen que estas mujeres tropiecen de nuevo con la misma piedra y se nieguen la felicidad a sí mismas. Veamos el testimonio de esta mujer, ya separada y sin hijos, de 39 años:

«Nunca he temido que mi pareja me fuera infiel, pero ahora que estoy enamorada de un hombre casado, no puedo soportar la idea de imaginarle en la cama con su mujer. No he vivido ninguna experiencia sexual que se pueda tachar de traumática, aunque sigo recordando las ocasiones en que mi ex me rechazaba sutilmente. Supongo que eso sí me estigmatizó, porque llegué a considerarme una mujer "no deseable" en absoluto. Y en el plano afectivo me marcó un abandono. Tuve una relación corta con un hombre que desapareció de mi vida sin dar explicaciones. Me dejó plantada con la maleta, a punto de irnos de vacaciones. Al día siguiente me telefoneó para decirme que quería dejarlo. Desde entonces tengo miedo de que, cuando alguien me importa mucho, desaparezca. Ahora se me ocurre que, en cierto modo, también lo hizo mi padre al morir».

¿Cómo evitar el comienzo de una historia de amor que sólo conduce a un prolongado sufrimiento?:

El tiempo es uno de los factores determinantes. El que está dispuesto a comprometerse apenas tarda un mes o dos en plantear la separación.

Conviene preguntarse qué es lo que deseamos realmente y actuar en consecuencia: «Si él no sabe tomar una decisión, yo sí».

Hazte una pregunta: ¿Por qué empeñarse en que es esa persona y no otra la pareja ideal?

Si es capaz de ser infiel a su cónyuge, también podría serlo con otras personas, entonces ¿vale la pena la espera? 

Por último, jamás hay que olvidar que ni en este tipo de relación ni en ninguna otra podemos dejar toda nuestra felicidad en manos de otra persona.

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