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Va a ser que soy rarita


He tardado dos años en toparme con un post en el blog de una chica que responde al nombre internauta de Patch, sobre un artículo escrito por mí para la revista Woman, titulado Lesbiana por un día. Dice la chica que le gustó. Menos mal. Sin embargo, cito textualmente: “El problema es que en el artículo poco menos que eres un bicho raro si no te lo has montado con al menos una persona de tu mismo sexo en tu vida”.

Vaya por Dios. Una escribe obras como SEX CONFIDENTIALLo que de verdad nos pone para normalizar las formas de vivir e imaginar la sexualidad de la gente, hombre, no para dar lugar a reacciones a la inversa. Coincidencias de la vida, también una mujer madura me comentó unos días antes de dar con el blog de Patch, que se había quedado pasmada al leer Dímelo al oído y comprobar cuantísimas féminas se excitaban imaginándose con otra mujer.

Bueeeeeno, pues no me queda otra que aclarar el asunto. Una no es rarita por tener determinadas fantasías, ni porque se ponga a mil con los uniformes de los oficiales nazis o con ser forzada por un gorila, ni tampoco es raro o rara quien no se excita con lo que imagina la mayoría. Nada en el sexo es “lo normal” o “lo raro”. Por eso me encantaría que los especialistas en la materia dejaran de usar términos como “parafilia”, que estigmatizan a personas que viven la sexualidad a su manera, aunque se escape de lo convencional.

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