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Enamorarse en el lugar de trabajo: ¿vale la pena?

Las historias de amor en el trabajo pueden tener efectos beneficiosos para los empleados y para la misma empresa, siempre que se tengan en cuenta algunas cuestiones que plantean los especialistas.
 

¿Vale la pena enamorarse de un compañero de trabajo?

Les pasa a muchos:

Para alcanzar los 30 con un trabajo estable, de altos ingresos, que permita disfrutar de una vivienda propia, es necesario concentrarse en la carrera profesional durante los mejores años de su juventud.

Total, que los que más suerte han tenido —porque la suerte existe y nadie me va a convencer de lo contrario— llegan a esa edad con una estupenda posición social, pero sintiendo una terrible soledad. Ya sabes, el clásico cuento del infeliz en su jaulita de oro. Es la historia más repetida entre los protagonistas de Encuentros en una agencia matrimonial.

Ya que tanto he hablado en este blog del amor, del sexo y, de vez en cuando, del mundo laboral, ya iba siendo hora de dedicar unas palabras a aquellos casos en los que Cupido lanza sus flechas sin salir de la oficina, del taller, de la fábrica, de la escuela, del centro sanitario...

Ya sabes qué aconseja la sabiduría popular: «Donde tengas la olla, no metas…». No completo el refrán, que tiene una rima demasiado vulgar para lo estilosa que es una. Además, ni falta que te hace: sabes perfectamente que enamorarse de la persona con la que trabajas puede ser causa de estrés y de dolores de cabeza.

Y, sin embargo, es algo que pasa sin remedio: se calcula que el 22% de las personas conocen a su pareja en el lugar de trabajo. Un porcentaje que supera a los que encuentran pareja a través de amigos comunes o gracias a las citas online.

¿Sabes lo que hacen algunos cuidadores de caballos cuando quieren aparear una yegua y un macho que se dan coces? Ligarlos por sus cabezas para que pasen bien juntitos todo el día.

Al anochecer están enamoradísimos.

Sin ánimo de molestar por la comparación, podríamos decir que eso es lo que sucede entre muchos empleados. A pesar de lo que opinan la mayoría de los empresarios, en España tenemos una de las jornadas laborales más largas de Europa. Así que la oficina se ha convertido en uno de los lugares más propicios para encontrar la media naranja: ya que no queda tiempo para el ocio y las relaciones sociales, ¿por qué no fijarse en la nueva administrativa o en ese conserje que se acaba de separar?

El roce hace el cariño, como asegura otro dicho popular. Horas y horas de trabajo codo con codo dan lugar a confidencias, a esa intimidad auténtica que consiste en desnudar el alma, y una cosa lleva a la otra. Esa persona con la que compartes la jornada comienza a apropiarse también de tus pensamientos durante el resto del día.

Pero, cuidado, si la cosa sale mal, quien fue en su día un cariñoso y apasionado amante puede convertirse en el peor de los enemigos con quien uno tendrá que trabajar después de la ruptura sentimental.

«He pasado el peor año de mi vida», me confiesa una de las mujeres que prestaron su testimonio para el libro Chicas malas, sobre infidelidad femenina. Ella se separó del marido, pero él no rompió con su mujer. Y ver día a día a la persona que causa tu sufrimiento convierte el entorno laboral en un infierno.

Consejos para quien se enamora de un compañero de trabajo

Por eso, antes de comenzar una relación en el lugar donde trabajas, los terapeutas y especialistas en el terreno laboral consideran que conviene plantearse unas cuantas cuestiones, siempre que las revolucionadas hormonas nos permitan reflexionar:

Si la persona que te gusta o con la que deseas iniciar una relación está casada, comprometida o es libre como el viento. Porque una relación de infidelidad puede ser mucho más atormentadora para todos (para la pareja del otro, para tu propia pareja, para los hijos). ¿Hasta qué punto puedes salir mal parado?

 Si se trata de una pasión pasajera y crees que el fuego comenzará a extinguirse pronto. ¿Te merece la pena?

 Las consecuencias, tanto positivas como negativas. de emparejarse con un compañero, jefe o subordinado. ¿Qué pasará cuando se abandone la relación? ¿Cómo te afectará personal y profesionalmente? ¿Sería posible un traslado si fuera necesario?

 Lo valores de la compañía para la que trabajáis: si la cultura empresarial es muy conservadora, vuestro idilio puede ser un conflicto. Algunos empresarios pueden suponer que las aventuras entre empleados afectan a la productividad. También hay organizaciones que temen los efectos de un romance, como las escuelas, donde los directivos esperan que el profesorado sea para sus alumnos un ejemplo de buena conducta. En este tipo de empresas, las mujeres tenemos mucho más que perder que los varones.

 Si vais a seguir adelante con la relación y comenzáis a convivir, ¿cómo será pasarse 24 horas con la misma persona? A veces, siempre que se pueda, es recomendable que uno de los dos pida un cambio de puesto o departamento para que la pasión no se desvanezca en un santiamén. Es bueno echarse de menos durante unas horas, ¿no crees?

No obstante, quiero insistir en que son muchos los que encuentran en su compañero de profesión a la persona idónea para establecer una relación de pareja. Suelen comenzar con una profunda amistad y un amplio conocimiento del otro. Y eso ya es una garantía de éxito. El resto, pues igual que en todas las relaciones amorosas: trabajo, mucho trabajo para que nos siga seduciendo.

¡Ah!, y no olvides la regla de oro: delimitad el área familiar y la del trabajo. Tratad los asuntos laborales en la empresa, y los personales en casa.

*Imagen de cabecera: Foto de Elly Fairytale en Pexels


enlace de descarga de Como la seda, de Sonsoles Fuentes


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