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El pesado lote de su primer matrimonio


Puede pasar cuando te enamoras de un hombre divorciado: «Estoy desilusionada, triste y defraudada, porque, a pesar de que le amo con locura, no puedo más con todo el pesado lote que ello implica».

Las segundas esposas y el pesado lote de su primer matrimonio

Las segundas esposas y el pesado lote de su primer matrimonio

A mí me preguntan «¿Por qué escribes?» y me echo a temblar. Parece que una tenga que ponerse profunda, y cuando quieres ponerte profunda, con toda seguridad vas a responder una de esas necedades que soltamos los escritores cuando queremos ponernos estupendos. 

Siempre me ha gustado contar historias, contármelas a mí mismas y explicarlas o plasmarlas en un papel. Y como periodista, he preferido conocer los pequeños dramas, indagar en los problemas de la gente corriente a los grandes acontecimientos o las entrevistas a quienes toman las decisiones “importantes”.

Un día puse la mirada en lo que me estaba pasando a mí misma, hablé con otras de esas mujeres que tenían o habían tenido una relación con un hombre separado, y nació ÉL ESTÁ DIVORCIADO. Hace unas semanas me dio por echar un vistazo en los foros de la red y me encontré con esto:


Las segundas esposas y el pesado lote del primer matrimonio

Para la mujer que decide unir su vida a la de un hombre separado, para esa mujer a la que suelen llamar «la segunda» es sumamente difícil manejar el cúmulo de emociones y sentimientos a los que ha de enfrentarse. A menudo se contagiará de la rabia que él siente hacia una ex empeñada en destrozar la unión de la nueva pareja, y esa rabia puede girarse contra el mismo hombre que amas por centrarse en exceso en su proceso de ruptura y dejar de prestar atención a los asuntos que atañen a la nueva relación.

Y qué decir de los sentimientos de celos hacia los hijos del matrimonio acabado; esos celos que se mezclan con el cariño y el dolor que también sientes por el sufrimiento con que esos hijos viven la separación de sus padres y el modo en que ahora se tratan el uno al otro. Probablemente te producirá vergüenza hablar de esos celos. Y si te atreves a hacerlo te arriesgarás a encontrarte ante una reprimenda o con el mohín de rechazo de quien no ha vivido dentro del laberinto en el que ahora estás encerrada. ¡Ay, cómo echas de menos aquellas aventurillas de single de las que tanto te lamentaste!

Los segundos matrimonios han de encajar demasiadas piezas para acomodarse en el seno de una sociedad que aún están aprendiendo a convivir con modelos de familia poco convencionales, pero que, en todo caso, siempre tenderá a ofrecer un apoyo mayor a los hijos de la relación que se rompió y al que se haya en el proceso de separación que a la que viene a implicarse en sus vidas: «Bueno, ya sabías dónde te ibas a meter, ¿no?», suelen decir a la segunda mujer, a la segunda esposa, en cuanto ella intenta desahogarse.

No es la primera vez que me ocurre algo parecido, ya sea por correo electrónico, por un mensaje privado a través de Facebook o porque alguien se acerca tras un charla o conferencia, no es la primera vez que alguien da la respuesta a esa pregunta, que me recuerda, por qué escribí, por qué me esforcé en volcar mi propia experiencia en un libro, por qué se somete una a la tarea dolorosa de plasmar en un papel lo que tanto le afecta. Y cuando eso sucede, descubres que si puedes ofrecer un momento de calma a una persona que necesita sentirse comprendida, valió la pena.

Puedes conocer otra opinión sobre ÉL ESTÁ DIVORCIADO y las segundas esposas aquí.

Y también la novela COMO LA SEDA tiene como protagonista a una mujer en esas circunstancias.

descargar novela Como la seda de Sonsoles Fuentes

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