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De los segundos matrimonios a las familias instantáneas


Por más que fortalezcáis vuestros lazos y crezca el amor entre vosotros, para los demás, siempre seréis una familia diferente, aunque... al ritmo que crecen los divorcios, las familias reconstituidas pueden llegar a ser "las normales".

De los segundos matrimonios a las familias instantáneas 

Andrés se casa de nuevo. Ha pasado un año y medio desde su separación y, tras obtener el ansiado divorcio, está dispuesto a rehacer su vida junto a Mónica. Ella también estuvo casada, pero, a diferencia de su pareja, llega sin niños. Él, en cambio, ya tiene dos. A pesar de los sentimientos de culpa, rabia, tristeza y de la depresión padecida tras la ruptura, Andrés y Mónica están dispuestos a intentarlo otra vez. ¿Por qué no? En esta ocasión están seguros de que la suerte les sonríe, porque se han topado con su media naranja. 

Según los especialistas, el punto de partida de estos futuros cónyuges es del todo erróneo. Los que se atreven a dar de nuevo el «Sí, quiero» suelen arrastrar consigo un vagón cargado de conflictos no resueltos que descargan sobre la unión actual. Pocas veces la pareja recompuesta está preparada para afrontar estos reveses y cortar los invisibles vínculos que aún mantienen con el ayer. ¿El motivo? La mayoría de las personas divorciadas tienen dificultades para aprender de la experiencia y saltan de una relación a otra sin detenerse a reflexionar sobre su parte de responsabilidad en la ruptura. Como en el caso de Andrés y Mónica, están convencidas de que en esta ocasión todo marchará mejor por un hecho muy simple: su nueva pareja es diferente a la anterior. «La primera vez que lancé un reproche me miró con ojos asustados y sólo se atrevió a balbucear que me parecía demasiado a su ex», explica la actual mujer de un divorciado. Al creer que no tuvieron nada que ver con lo que desencadenó el divorcio, sino que, sencillamente, habían escogido a la persona equivocada, cometen los mismos errores de forma inevitable. 

Atrás quedó la teoría de que la pareja perfecta era aquella que jamás discutía. Diversos estudios han demostrado que en los matrimonios que celebran sus bodas de oro han surgido los mismos conflictos que en las parejas rotas, pero los primeros habían encontrado fórmulas para afrontarlos y resolverlos. La mayoría de los terapeutas de pareja están de acuerdo en que la ruptura también es una solución a los problemas de pareja, al fin y al cabo se dan casos en los que, sencillamente, el amor que existía entre los cónyuges ha desaparecido. Pero en toda relación surgen dificultades. Si la persona separada no descubre cuáles fueron sus puntos débiles (como la huida de las discusiones, por ejemplo), éstos volverán a manifestarse cuando se una a otra persona, por muy diferente que esta sea a su ex. Si no olvidamos que, además, aquellos que rehacen sus vidas sentimentales suelen precipitarse para formalizar su unión antes de que los niños se adapten a los cambios, de dejar los asuntos económicos y legales resueltos y cuando aún mantienen ciertos vínculos emocionales sin romper —el odio es uno de ellos— nos hallamos ante unas familias reconstituidas con altas dosis de vulnerabilidad. Aumentan al ritmo que marca el incesante incremento del número de divorcios, pero el fenómeno de las familias recompuestas carece de tradición. Sus mayores no pueden orientarles y, a falta de guías, se ven obligadas a imitar a Indiana Jones e «improvisar sobre la marcha». 

Próximamente publicaré en otra entrada algunos consejillos que aportan los psicólogos (aunque si te encuentras en medio de este conflictos también puedes echar mano del libro ÉL ESTÁ DIVORCIADO). Mientras tanto, te animo a conocer la historia de Gloria y Ernesto, que seguramente te dará algunas pistas:

(Este artículo fue publicado por primera vez en el Magazine del periódico La Vanguardia).


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