Siempre me pregunté qué fue de Sandy, aquella chica que dejó de ser ella misma, la adolescente que se vestía de niña buena para gustar a sus padres y se transformó en la chica adecuada para el malote de Danny Zuko.
Mi madre hablaba un idioma universal. Fíjate si era universal que hasta unas jovencitas japonesas que conocimos en Roma fueron capaces de comprenderla.
Dice que le encanta provocar. Cometió la primera infidelidad antes de casarse. Y continúa teniendo sus aventuras. Estas son las confidencias de una mujer infiel.