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Le he engañado, ¿se lo cuento?


Después de cometer la infidelidad por primera vez, las mujeres intentan racionalizar su comportamiento. Es lo que suele pasar, según los expertos. La mujer se pregunta por qué ha tenido la aventura y calibra cómo repercutirá lo sucedido en su relación.
¿Es conveniente confesar la infidelidad? Consejos

He sido infiel, ¿se lo cuento? 

El amante y el modo en que se desarrollarán los encuentros posteriores, suponiendo que los haya, quedan en un segundo plano. Son frecuentes en las mujeres infieles los sentimientos de desconcierto y los remordimientos. Y, sobre todo, les acecha esa pregunta: ¿Se lo explico a alguien o no?

Para valorar si vas a revelar una infidelidad o te conviene guardar silencio, es aconsejable tener en cuenta algunos puntos:

Haz de ser consciente del valor que le otorgáis a la sexualidad en vuestra relación estable.

Valora en qué estado psicológico está tu pareja y tú misma.

Observa qué importancia tiene el encuentro en el conjunto de la situación actual.

Elabora una lista de los acuerdos de pareja que se han violado hasta el momento.

Apunta los motivos personales que te han empujado a ser infiel.

Haz un repaso de tus convicciones morales.

Y en el caso de que te propongas hacerlo público:

Busca un confidente que no te juzgue (no te fíes de las personas con apariencia ‘liberal’, que a menudo son las primeras en ponerte la letra escarlata en el pecho), alguien que sepa escuchar y comprenda que lo que necesitas es desahogarte.

Hablar de tus preocupaciones puede aliviar tu ansiedad y te ayuda a relativizar la sensación de que estás cometiendo un error.

Ten en cuenta que si se lo dices a tu pareja, no va a ser fácil. Es muy posible que se enfurezca porque en este asunto de la infidelidad, y según algunos psicoanalistas, las mujeres provocamos un efecto ‘castrante’, pues los hombres suelen sentir la traición sexual como una especie de ataque a la masculinidad. Aunque algunas de las CHICAS MALAS fueron infieles por sentirse castradas en la relación sexual que mantenían con el marido. 

También se dan casos, cuando el engañado tiene capacidad de perdonar, en que la infidelidad pone un auténtico punto y aparte en la relación. Produce un cambio que permite mejorar y logra que se establezca un contacto más sincero, auténtico e íntimo con la pareja.

Y si decides guardar el secreto:

Deja de darle vueltas. Evita una excesiva autocrítica y no te pierdas en cavilaciones confusas de definir y que no te van a conducir más que a alterar tu equilibrio psicológico. No puedes deshacer el pasado.

Te vas a ahorrar un alubión de discursos moralistas y, lo que es peor, que alguno de vuestros amigos se crea que tiene la obligación y el derecho de informar al engañado.

Si tu pareja no se entera no le harás daño ni saldrá lastimado. Tal vez, hasta llegues a valorarle más, pues a menudo la mujer infiel descubre que el marido es mejor que el amante.


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