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Alison, otra chica mala


Infiel para dejar de sufrir

Escribo esta entrada cuando acabo de ver el capítulo 7 de ‘The affair’, una serie en la que un hombre y una mujer son interrogados por separado sobre un crimen. El espectador no sabe bien de qué crimen se trata, porque es lo de menos. Lo que realmente importa es que ese hombre y esa mujer han sido infieles a sus respectivas parejas y que cada cual lo explica de un modo tan diferente que a veces parecen no haber compartido la misma historia, el mismo ‘affair’. 

Él, Noah, y ella, Alison, cuentan la historia de infidelidad como cada cual la recuerda o necesita recordarla, quizás para liberarse de la culpa, y puede que ninguno mienta, sino que es así como la han vivido o como ha quedado registrada en su memoria.

De algún modo, la pasión es una vía en la que ambos logran canalizar el sufrimiento (Alison ha perdido a su hijo), la angustia y la frustración (él lleva cada vez peor el estrés al que le someten los cuatro hijos y unos suegros ricos que lo menosprecian y descalifican como padre).

Hasta el capítulo 7, la serie parece dar la razón a aquellos sexólogos que aseguran que, en algunos casos, una infidelidad no tiene por qué suponer la destrucción de la pareja, sino que podría ser el comienzo de su reconstrucción.

Pero el aspecto de la serie que me ha animado a volver a escribir en este blog es el motivo que empuja a este hombre y a esta mujer a ser infieles.


He oído decir a muchas personas que se erigen en jueces que «si uno es infeliz con su pareja debería tener el valor de romper con ella en lugar de engañarla con otra persona». No es tan simple. Argumentos que explican una infidelidad los hay a patadas, quizás tantos como personas infieles (en el libro CHICAS MALAS tuve la oportunidad de recoger unos cuantos testimonios de mujeres infieles). Los protagonistas de ‘The affair’ son infelices, pero no en su relación conyugal, no con sus parejas, sino que las fuentes del sufrimiento son otras. Alison, especialmente ella, necesita mitigar el dolor por la muerte del hijo. Al conocerse, una puerta se abre ante ellos, una puerta por la que escapar, aunque tan solo sea durante unas horas, del tormento.

Quedo a la espera de los próximos capítulos y de que los guionistas no nos decepcionen.

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