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Qué hacer cuando el hijo separado vuelve a casa de los padres: el síndrome del nido lleno

Jorge ha vuelto a vivir con sus padres. Se acaba de separar, no sabe si definitivamente. Es uno de los protagonistas de Heridas ocultas, pero son tantos los padres que no se atreven a quejarse de la pérdida de privacidad cuando el hijo vuelve… ¿Qué pueden hacer?

artículo para los padres cuyo hijo vuelve a casa después de la ruptura matrimonial

Volver a casa de mamá es cosa de hombres 

Ramón cumple 40 años y sus amigos le han preparado una fiesta sorpresa. Al festejo han acudido todos, también sus padres, y en un momento dado a alguien se le ocurre que todos aquellos colegas que ya han traspasado la frontera de los 40 se agrupen a un lado de la sala. 

Entre risas y mucha guasa todos gritan: 

—¡Cuarentones, cuarentones! 

Pero hay una voz que destaca entre el gentío. Una voz que arroja otro calificativo: 

—¡Solterones, solterones! 

Es la madre de Ramón. Todos, absolutamente todos los hombres del grupo que ya han cumplido los 40 están separados. Ramón, como otros muchos hombres en su situación, ha regresado a la casa de sus padres, y su madre cuida de nuevo de él, del hermano pequeño, que jamás abandonó el hogar familiar, y casi todos los días disfruta de la compañía del mayor, que vive a diez minutos de ella y se apunta a comer. 

La ruptura matrimonial suele suponer un trauma para la familia de los separados. Los parientes se inclinan a tomar partido por la parte con quien mantienen vínculos sanguíneos. En el hogar paterno el separado encuentra apoyo material, económico y afectivo. 

Esta vuelta a la casa de los padres suscita muchas críticas entre las mujeres, quienes suelen pensar que esta conducta es un síntoma de la incapacidad masculina para valerse por sí mismos. 

Aunque en algunos casos sea cierta esta interpretación, también se ha de tener en cuenta en qué situación puede quedar un hombre que, con un salario bajo, tiene que pagar la pensión alimenticia por los hijos y pagarse otra vivienda. 

El divorcio divide los recursos familiares en dos y los gastos casi se duplican. Varios etólogos han observado en sus investigaciones que son numerosas las especies animales en las cuales se produce el mismo fenómeno. En las manadas de lobos, leones o elefantes, en las hordas de monos o en los grupos de delfines el que se queda viudo o viuda regresa junto a la familia de sus padres, donde los hermanos o hermanas que aún no se han aparejado lo reciben con cariño. 

¿Cómo tratar al hijo que se ha separado? 

Pero también los padres del separado pueden caer en el error de protegerlo y mimarlo en exceso. En un principio, cuando la ruptura es demasiado reciente, quien se separa suele pasar por una fase de duelo. 

La pérdida de la estructura familiar suele llevar a muchos hombres y mujeres a una depresión que acrecienta el peligro de desear que lo mimen y protejan. Pero llega un momento en el que esta persona tiene que sentirse de nuevo autosuficiente y capaz de valerse por sí misma si desea superar ese divorcio y crecer personalmente

No digo que sea necesario vivir solo para conseguirlo, porque si la coyuntura económica no lo permite, tampoco es cuestión de obsesionarse con ello y aumentar la ansiedad que puede sentirse en situación semejante. Pero son muchos los que se acomodan en los brazos de mamá como cuando eran adolescentes. 

Conocí a Daniela, la madre de Ramón, en la Fiesta Mayor de su ciudad, donde acudimos para saborear una paella. Llegó con sus hijos y su marido, y mientras se sentaba a la mesa no dudaba en exclamar con energía: 

—¡Menos mal que al menos hoy no cocino! ¡Y espero que me invitéis por una vez! 

Después se dirigió a mí poniendo cara de lástima: 

—Pobrecillos. Si no cuido yo de ellos, ¿quién lo va a hacer? 

Pensé: pues ellos mismos. Pero callé. 

A sus hijos, los gritos y lamentos de Daniela les entran por un oído y les salen por el otro. Se han acostumbrado. Están cansados de ver cómo su madre se queja, pero continúa cocinando, limpiando y planchando. Como hacen tantísimas mujeres, ella protesta, pero no cambia de conducta, así que la vida sigue igual. La verdad es que Daniela no sabría verse en un papel diferente a este, el que siempre ha desempeñado, y toda la familia acepta sus lamentos como si formaran parte de su sentido del humor. Es más, de hecho, es así como ella se lo toma. 

No obstante, hasta una madre como Daniela puede sorprendernos. Paco, el hijo menor, me comunicó las últimas noticias sobre el caso: 

—Mi padre y ella han pasado una semana de vacaciones en el apartamento que mi hermano y yo tenemos alquilado en la montaña. En cuanto se plantaron allí, mi madre se dedicó a limpiar y fregar durante el primer día, hasta que el piso quedó a su gusto. Pero después, nada de nada. No movió ni un dedo. Ni camas, ni cocina, ni fregar platos. Nosotros nos tuvimos que encargar de todo. Se ha tomado unas auténticas vacaciones. 

Si tu hijo o hija ha regresado a casa tras una separación, recuerda que, aunque sea natural que la familia haga piña con él o ella y en contra de la expareja, no es muy conveniente tomar partido de forma incondicional, sino que la persona que se divorcia necesita reflexionar sobre cuál ha sido su parte de responsabilidad en el fracaso de la relación o cuáles son aquellas pautas de conducta que no conviene repetir en relaciones futuras. 

12 consejos para convivir con el hijo separado 

Pero centrémonos en la convivencia, ahora que compartís de nuevo el hogar familiar. Si empiezas a agobiarte con el regreso de tu hijo después de su ruptura matrimonial, ten en cuenta estos consejos que ofrecen los terapeutas para adaptarse a las nuevas circunstancias: 

  1. Sé que te entristecerá mucho verlo tan destrozado cuando se acaba de separar. Es lógico. Pero, como antes indicaba, es necesario pasar por esa etapa de duelo para recuperarse después. Poco a poco, el dolor se irá mitigando. Así que tendrás que permitir que se sienta mal y dolido; de lo contrario puede intentar engañaros para no preocuparos y mostrarse alegre y dispuesto a la juerga cuando, en realidad, necesita refugiarse en un lugar íntimo y sacar su sufrimiento. 
  2. Ofrécele tu apoyo, pero no lo sobreprotejas. No actúes como si hubiera regresado a la adolescencia. 
  3. Demuéstrale tu afecto, pero sin pasarte con los mimos. Tú, mejor que nadie, sabrás cómo hacerlo, porque no en todas las familias se prodigan los besos o abrazos, sino que existen otras muestras de cariño, como prepararle su plato favorito, por ejemplo. 
  4. Invítale a que exprese sus sentimientos negativos, pero sin cargar las tintas en contra del excónyuge. Eso hará que se alimente el odio y el rencor y puede dificultar la superación del divorcio. Además, si hay niños, estos pensarán que se los está induciendo a tomar partido por uno de los padres, y esas criaturas no son las que se han divorciado. Ellos necesitan del amor y la cercanía de ambos progenitores, y del apoyo de toda la familia. 
  5. Tampoco permitas que descargue la rabia sobre ti y la pague con quien no tiene la culpa de lo sucedido. Beatriz se dio cuenta de que su hijo Jaime se irritaba con facilidad y estallaba en una discusión con ella por cuestiones nimias. Los sentimientos negativos estaban ahí, en el centro del huracán, e intentaban encontrar una salida, pero Jaime los mostraba del modo equivocado. Lo mejor que Beatriz podía hacer en estas situaciones era invitar a su hijo a expresar esas emociones y escucharlo sin emitir juicios. La empatía es una extraordinaria llave que abre casi todas las compuertas: «Te sientes frustrado porque piensas que has fallado en uno de los capítulos más importantes de tu vida, en tu matrimonio. Crees que has sido traicionado, que nadie pueda comprenderte y que la vida te ha dado una bofetada. Es como si te vieras inmerso en una pesadilla interminable de la que luchas por salir sin saber cómo». 
  6. No dejes que te responsabilice de asuntos personales que pueda resolver por sí mismo. Incluso aquello de lo que jamás se encargó hasta ahora, como la compra de su ropa o el informarse sobre créditos bancarios, por ejemplo. 
  7. No te dediques a dirigir su vida, aunque creas que no está en su mejor momento. Librándole de responsabilidades propias no le estás ofreciendo una gran ayuda. En cambio, afrontar y resolver sus problemas con éxito será una buena inyección de autoestima. 
  8. Pasados los momentos más dolorosos, anímale a salir y a relacionarse con los amigos o a realizar actividades que le permitan relacionarse con gente nueva, con personas que le dejen mostrarse tal como es. 
  9. Recuerda que está separado, pero que eso no es una enfermedad que le impida encargarse de tareas domésticas. La vuelta del hijo a casa no debería suponer una carga para ti. No permitas que utilice el chantaje emocional desempeñando el papel de desvalido. ¿Cómo te sientes cuando tu hijo te chantajea? ¿Qué dices, cómo reaccionas, qué haces? ¿De qué otro modo podrías comportarte para cambiar esa situación incómoda? Aunque no lo hagas por ti misma, piensa que no le haces ningún bien consintiéndole que te chantajee. 
  10. Es natural que te sientas invadida cuando tu hijo ha regresado a tu hogar, es un nuevo cambio cuando ya te habías acomodado a un modo de vida sin hijos. Será necesario mucho diálogo y respeto mutuo para que tu modus vivendi no se vea alterado en exceso. Algunos hijos vuelven a la casa paterna con la intención de cambiarlo todo, esperando que las cosas se hagan a su manera y no dan cuenta de que tienen que respetar ese espacio. 
  11. Si ahora que te trae a los nietos y te encargas de ellos, te sientes feliz, estupendo. Pero si eso hace que tengas que abandonar otras actividades que te gustaba realizar y te molesta la situación, habla con tu hijo o hija, y recuérdale que tú no eres la madre de esos niños y que ya criaste a los tuyos. Es importante, además, que delimites y distingas entre tus propios problemas y obligaciones y los de tus hijos. Esos niños son responsabilidad de sus padres y tienen que aprender a hacerse cargo de ellos y desempeñar su papel, especialmente tras un divorcio. Los hijos de padres divorciados sienten pánico ante la idea de un posible abandono, por ello sus progenitores deben acercarse más a sus pequeños. 
  12. No permitas los abusos. Cristina sacrificaba sus días de playa y pasaba la mañana en la cocina para que su hijo disfrutara de un buen plato caliente. Después este no aparecía por casa, y sin llamar siquiera, porque se iba a comer al restaurante con algún amigo o compañero de trabajo. Ella decidió salir siempre que le apeteciera y dejar que cada uno se ocupara de sus responsabilidades. Puede que no te atrevas a reaccionar igual que ella, pero piensa que, entonces, tú también estás consintiendo esa injusticia. 

disponible aquí la novela Heridas ocultas de Sonsoles Fuentes 

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