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Cuando la suegra perjudica tu salud

Los encuentros con la familia política es la pesadilla de muchas parejas ante la cercanía de las fechas navideñas. ¿Cómo ponerle remedio?

Los conflictos entre suegra y nuera crecen en Navidad y vacaciones

Pilar Casbas: «Puedes escoger a tu pareja, pero no a su familia» 

Cuando lo peor de las navidades es el encuentro con la familia política, algunos prefieren romper con las tradiciones y pasar las entrañables fechas en una isla paradisíaca. 

Pilar Casbas, psicóloga y abogada, asegura que son muchos los que buscan alternativas a las reuniones familiares, pero que vivimos en un país muy apegado a las tradiciones. 

Hace unos años publicó el libro Las suegras perjudican seriamente la salud, donde recogía los testimonios de nueras que padecen las nocivas rivalidades con la madre política. Por ese motivo la entrevisté para la antigua revista Saber Vivir, y he querido compartir esa charla con los lectores del blog. 

En los meses de enero y febrero se produce un incremento de divorcios, ¿tendrán algo que ver las reuniones navideñas con las rupturas matrimoniales? 

Pienso que sí. Durante jornadas interminables se reúnen personas que no se soportan entre sí. Tú escoges a tu pareja, pero no a la familia del otro. Añádele la ingesta de cenas copiosas y de alcohol; el cóctel puede ser explosivo. 

Tantos chistes de suegras... ¿es que llegan a perder el sentido del ridículo? 

No tienen sentido del ridículo. No se dan cuenta de que se están entrometiendo constantemente en la vida de la pareja. Pero, curiosamente, los autores de esos chistes suelen ser humoristas masculinos, en lugar de las mujeres. Supongo que se intenta desdramatizar la situación, pero hay casos tremendos, que conducen a profundas depresiones. Al final, cuando no funciona ninguna estrategia, sólo queda poner distancia con la familia. 

¡Si cada vez vivimos más cerca! Así los abuelos cuidan de los niños... 

Estadísticamente está demostrado que la pareja procura dejar los niños al cuidado de la abuela materna. Pero si esto acaba siendo un problema hay que valorar si no es preferible que se encargue otra persona, a pesar del gasto económico. 

¿No es muy drástico eso de romper con la familia? 

En el libro comento un caso en el que el marido de la suegra era psiquiatra. Veía el problema, pero no fue capaz de resolverlo. Ni tampoco lo han conseguido muchas nueras psicólogas. No, después de años de sufrimiento y de probar diversas estrategias, no queda otra salida. 

Creía que el suegro solía apoyar a su mujer. 

Muchas veces se quedan al margen, pero otras se sienten obligados porque su mujer hace lo posible para que se involucre en esa lucha por el poder. También hay suegros muy autoritarios y entrometidos. 

¿Un conflicto con la suegra, no es también un conflicto entre madre e hijo? 

Por lo que he estudiado, creo que el conflicto madre-hijo tiene más difícil resolución que el de madre-hija. Me parece que la mujer muestra una mayor disposición a enfrentarse a los problemas que suelen generarse con una madre muy absorbente. En muchos casos se llega al divorcio porque ellos prefieren quedarse con su madre antes que con su mujer. 

¿Es un problema de valentía o ni siquiera ven el problema? 

No lo ven, son menos perceptivos que nosotras. Pero también prefieren no verlo, así no tienen que tomar partido. 

¿Y el yerno? 

No suele darse la misma rivalidad que la que existe con la nuera. La madre puede ver a su hijo como un ser más inmaduro, que va a ser monopolizado por otra mujer. Si también tiene una hija, dejará que esta funde su propio hogar sin entrometerse tanto. Es más, puede tratar al yerno a cuerpo de rey y a la nuera, no. 

Así que la familia de ella puede acaparar al marido... 

Sí. ¿Conoces ese refrán: cuando se te casa una hija ganas un hijo y cuando se te casa un hijo pierdes dos? Pues en muchos casos responde a una realidad. La mujer tiende más a su propia familia, porque se siente más cómoda, tiene más confianza. Si su madre se entromete, puede replicarle, pero con la suegra es más difícil. 

¿Cualquier novia que tenga el hijo será tratada del mismo modo? 

A veces sí, ninguna es suficientemente buena para llevarse a su hijo. Pero otras, cuando la joven se muestra más sumisa, puede que las relaciones no sean tan problemáticas. 

¿Puede darse una rivalidad entre las nueras? 

O una alianza, sobre todo si la suegra tiene una hija que se une a la madre para enfrentarse a sus cuñadas. Es curioso, porque antes de que sus hermanos tuvieran pareja la relación con su madre podía ser mala, y todo cambia cuando aparecen sus cuñadas, que harán piña para defenderse de la familia de sus maridos. 

¿Hasta qué punto el comportamiento de la nuera influye para ser tratada de esa manera? ¿Hasta dónde lo permite? 

Eso depende de su personalidad. Si no es muy fuerte o madura puede tardar más en resolver el conflicto, porque no es capaz de enfrentarse a él. Puede que necesite crecer personalmente y aprender a defender su posición. 

¿Hasta qué punto lo permite el marido? 

Hay caso en los que ella se niega a relacionarse con la familia del marido, mientras que él mantiene los vínculos, pero no suele funcionar porque la suegra intenta manipular al hijo en contra de la nuera. Además, ellas se quejan de que el marido no reacciona cuando la ofenden. Esperan y desean que la defienda. 

Y no lo hacen. 

No. A pesar de los cambios sociales y de la inserción de la mujer en el mundo laboral, ellas se sienten más afectadas por los conflictos afectivos, por todo lo relativo a las emociones. Al fin y al cabo, por mucho que trabaje, la mujer sigue ocupándose de los niños. 

¿Existe algún modo de quejarte de tu suegra sin que tu marido se ofenda? 

Claro que sí, no puedes iniciar una queja con insultos hacia su madre. Es preferible centrarse en la conducta de la suegra y que tu marido observe el comportamiento que tiene su madre, lo que puede considerarse una intromisión o un maltrato. Si están humillando a su mujer es como si le humillaran a él, y tiene que aprender a reaccionar. 

Quizás es una conducta demasiado sutil, que no se percibe... 

Claro, y con la que él ha crecido, a la que se ha acostumbrado. A veces hasta la nuera tarda en darse cuenta, cuando se ha convertido en una constante, como el caso de la chica a la que siempre que la invitaban a comer cocinaban el plato que a ella no le gustaba. Y su suegra sabía que no le gustaba. 

¿No escribirás un libro de suegros y yernos? 

No, por lo que te decía. No hay tanta rivalidad, porque quizás no se plantean tanto sus emociones. Ellos quedan para ver juntos el partido de fútbol. Aunque hay excepciones, por supuesto, y pueden discutir por hacerse con el mando de la tele. 

Presenté a Pilar Casbas algunas situaciones conflictivas para que aportara sus consejos, y en el próximo artículo los compartiré también en este blog. ¡FELICES FIESTAS!

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Comentarios

  1. Yo siempre he intentado llevarme bien con mi suegra y entender que tiene sus cosillas, pero en los últimos meses cada día me resulta más difícil. Cuando nació mi hija yo tenía ahorrado dinero para cogerme unos meses de excedencia, así que no me incorporé hasta que la niña tenía 13 meses. Mi suegra siempre insistía en que le dejara a la niña con ella para salir yo y protestaba porque yo no lo hacía, si me había cogido excedencia, era para estar con la niña y ella ya se quedaría con ella cuando yo volviera a trabajar. En la revisión del pediatra del año, le comenté al médico que a veces notaba cómo la niña torcía un ojo, mi suegra, que se había empeñado en venir conmigo para conocer al pediatra por si algún día tuviera que llevarla ella, contradiciéndome allí mismo, aunque el pediatra me dijo que por si acaso la derivaba al oftalmólogo. A los diez días vamos al oculista y me dice que la niña tiene bastantes dioptrías de hipermetropía y astigmatismo, que tuerce el ojo porque se le está volviendo vago, nos receta gafas y parche y ya. Mi suegra monta un drama, según ella la niña es muy pequeña para llevar gafas y es mejor esperar a que vaya al colegio. Le compramos las gafas a la niña y empieza el tratamiento justo una semana antes de que yo vuelva al trabajo. Cuando me incorporo le dejo a mi suegra la niña cada mañana, ya vestida, con las gafas puestas y el ojo tapado. Pues bien, no ha habido un sólo día que la haya recogido con las gafas puestas, ya del parche ni hablamos. Y no es que la niña se las quite, al contrario, está encantada con ellas porque ve mucho mejor, es mi suegra, que opina que está fea con gafas. Estoy en el trabajo y no para de mandarme fotos de la niña y en todas sin gafas ni parche. Si le digo algo me contesta que soy una exagerada, que no pasa nada porque esté un ratito sin las gafas, pero no está un ratito, está toda la mañana. Cuando la recojo le tengo que tapar el ojo toda la tarde, porque no me salen las horas. El colmo ya fue el otro día, cuando me encontré a una amiga íntima de mi suegra, que toma el café con ella cada mañana y se sorprendió de ver a la cría con gafas, es decir, no se las ha visto nunca puestas. He intentado razonar, explicarle lo mal que ve la niña y lo mucho que necesita las gafas, pero ni caso. Al final voy a tener que buscar una niñera o llevarla a la guardería, no veo otra opción, y seguro que ella montará un drama y dirá que la separo de su nieta. Ya no sé qué hacer con esto...

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  2. Muchas gracias por dejar tu testimonio. Comprendo tu angustia porque está en riesgo la salud de tu hija, su vista. Supongo que en un caso así no queda más remedio que poner distancia y encontrar otra solución para cuidar de la niña. Como digo, su salud está en riesgo. No comentas nada de tu pareja. Espero que esté contigo en esto. Pero aun así, tu suegra no aceptará cuál es su sitio. A mi parecer, por el momento no se puede hacer cargo del cuidado de la criatura. Espero que lo podáis solucionar. Un saludo.

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