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Cómo se tocan las mujeres

Fotografía de Juan Antonio Cortés

Masturbación femenina: cuando el placer te lo regalas tú misma

Has leído bien: «se tocan» es la expresión que he elegido esta vez para referirme a la masturbación porque es la que he oído con más frecuencia en películas y series para referirse a la masturbación femenina. Será que suena más sugerente que el tecnicismo «masturbación», sin llegar a sonar ordinaria, no sé. Desde luego, sigue siendo un asunto más tabú que la masturbación masculina, y eso que la practican todas las mujeres que me han escrito relatando sus experiencia sexuales, tengan pareja o no la tengan.

Aquí dejo un ejemplo:

«Y mientras llega el amante ideal no estoy a dos velas —¡precisamente!—, porque mi cuerpo me pertenece y si alguien lo conoce bien soy yo. No tener pareja no forzosamente implica no tener sexualidad. He aprendido a explorar por mí misma el territorio —bueno, aprendí hace tantos años que ni me acuerdo— y con imaginación e ingenio la verdad es que me lo paso en grande. 
Fotografía de 
Giuseppe Colarusso

Esto es muy íntimo, pero si me guardáis el secreto os lo cuento: utilizo una vela. Es ideal, no te imaginas cuánto. Uso una de esas velas blancas que tienen un tamaño y grosor afín a la medida estándar de un pene, así a ojo. Enfundo la vela en un preservativo y le hago un nudo para que no salga. Y ya está. Es perfecta. Ni muy grande ni muy pequeña, manejable y lo más increíble: ¡adaptable! Sí, sí. Con el calorcito de mi cuerpo la vela se va redondeando y adquiere la forma apropiada. Después de su uso la lavo bien con agua y jabón y la guardo envuelta en una toallita. Con la vela, mis dedos y mis fantasías tengo suficiente para alcanzar unos diez orgasmos…» 

Como veis, en este caso incluye la penetración, la estimulación de las paredes vaginales. Pero no siempre es así. En realidad, sólo un 1,5% de las mujeres utilizan exclusivamente la inserción vaginal, frente al 87,5% que manipulan la vulva y el clítoris, bien con la mano o un vibrador (78,5%), con agua —el chorro de la ducha o las burbujas del jacuzzi— (2%), presionando los muslos (3%) o frotándose con un objeto blando (4%). El 11% restante alternan diferentes maneras. Las que utilizan la estimulación directa del clítoris suelen combinarla, también, con la introducción de los dedos, algún objeto o juguete sexual en la vagina. Esta confidente comenta que, además de la vela, utiliza sus dedos, probablemente para acariciar los labios más íntimos y la zona del entorno. 

Lo importante es comprender que no existe una manera «correcta» o «adecuada» de masturbarse. Bueno, sí, aquella que más satisfaga a cada cual y que no tengan que acabar atendiéndote en urgencias; algo que esta mujer evita protegiendo la vela con el preservativo, para que no se rompa en el interior.

En SEX CONFIDENTIAL otras mujeres cuentan sobre el tocarse, sus fantasías eróticas y otros asuntos de su sexualidad. 

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