Ir al contenido principal

Hazlo sin prisas y líbrate de tensiones

Me llama el jefe de redacción de una revista femenina: “¿Podrías escribir un artículo sobre el sexo lento?”. Y es que desde que me dio por recopilar las fantasías sexuales que tenemos los humanos de este país, todo dios me pide que hable del temita.

La teoría de la desaceleración

El asunto no es más que la teoría de la “desaceleración” aplicada al arte amatorio. ¿La qué teoría? Sí, lo de vivir con menos prisas, pisar el freno y deshacerse de las tensiones, un concepto creado por los norteamericanos Joe Domínguez y Vicky Robin, que llevan 20 años practicándolo. Si el dinero te quema en las manos (no suele pasar en estos tiempos), vives por encima de tus posibilidades (ha pasado en otros tiempos), compras de forma impulsiva (¿te acuerdas de aquellos tiempos?) y has perdido las ganas de entregarte a las delicias eróticas a causa del estrés (quizás es lo único que no ha cambiado aunque el estrés tenga otras causas), puede que haya llegado la hora de replantearte tu estilo de vida.

descárgate el ebook Inteligencia Sexual, de Sonsoles Fuentes

¿Por dónde empezar? En ciudades metropolitanas como ésta en la que vivo la cosa presenta más dificultades. Hemos crecido sin espacios, apretándonos cada vez más y el roce no siempre hace el cariño. Pero como dice Laura Herrojo, mi profesora de yoga, “la queja nos roba energías que podríamos emplear para encontrar soluciones”. Le hago caso y lanzo la careta de víctima por el retrete. Y ahora vamos a por las estrategias para recuperar la calma:

La búsqueda de un horario flexible, que se acomode a las necesidades personales y familiares sería una posibilidad. No está al alcance de todos, es cierto, pero vale la pena planteárselo. Sin olvidar la filosofía del desarrollo sostenible (hay que cuidar los pocos recursos que tenemos) y mostrar una actitud cívica. El cuidado del entorno también es responsabilidad de cada uno de los que vivimos en él.

¿Más cosas? Aprovechar lo que la ciudad, o mejor aún, nuestro propio barrio nos ofrece para realizar compras o hacer uso de los servicios que necesitamos, en lugar de trasladarnos y perder el tiempo en transportes públicos o transformarnos en el increíble Hulk porque hemos tenido la brillante idea de coger el coche a las seis de la tarde.

Y que no falte el cuidado de nuestro físico, por supuesto. No para parecer top models, no. Me refiero a encontrarse mejor dentro de este cuerpo al que le exigimos demasiado y maltratamos tanto. Valen desde las técnicas orientales (taichí, yoga, meditación…) hasta los ejercicios gimnásticos más rítmicos, pasando por los bailes de salón o estimulantes paseos hasta algún lugar con interés histórico de nuestra ciudad. Cada cual tiene que encontrar sus propias recetas para ganar en calidad de vida… y satisfacción erótica.

Comentarios

Lo más visto

Tríos sexuales: hablan los que lo prueban

El sexo liberal se ha democratizado, eso dicen las parejas que practican juegos sexuales como los tríos. Aquí cuentan sus experiencias. 

Sexo lésbico: consejos para quien quiera probarlo

Tener sexo con otra mujer es una de las fantasías eróticas más recurrentes de las mujeres. Regla básica para llevarla a la práctica: ten cuidado y no hagas daño. Lo que para ti es un juego sexual, una fantasía que quieres cumplir, para la otra mujer puede ser un encuentro en el que implique sus sentimientos.

Cómo se tocan las mujeres

Masturbación femenina: cuando el placer te lo regalas tú misma Has leído bien: «se tocan» es la expresión que he elegido esta vez para referirme a la masturbación porque es la que he oído con más frecuencia en películas y series para referirse a la masturbación femenina. Será que suena más sugerente que el tecnicismo «masturbación», sin llegar a sonar ordinaria, no sé. Desde luego, sigue siendo un asunto más tabú que la masturbación masculina, y eso que la practican todas las mujeres que me han escrito relatando sus experiencia sexuales, tengan pareja o no la tengan.
Aquí dejo un ejemplo:
«Y mientras llega el amante ideal no estoy a dos velas —¡precisamente!—, porque mi cuerpo me pertenece y si alguien lo conoce bien soy yo. No tener pareja no forzosamente implica no tener sexualidad. He aprendido a explorar por mí misma el territorio —bueno, aprendí hace tantos años que ni me acuerdo— y con imaginación e ingenio la verdad es que me lo paso en grande. 
Esto es muy íntimo, pero si me g…

Volver a casa de tus padres después de una separación

La ruptura de la pareja es una de las situaciones más amargas que motivan el regreso a casa de los padres. Y también la más frecuente.