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A por un San Valentín erótico

Con motivo de la celebración del día de San Valentín, rescato este artículo que recoge algunas sugerencias para renovar la pasión con propuestas de juegos eróticos. Fue publicado en la revista Woman.


artículo A por un San Valentín erótico sugerencias para renovar la pasión

A por un San Valentín erótico: sugerencias para renovar la pasión

Bombones, corazones, ramos de rosas… San Valentín vuelve a la carga con sus toneladas de almíbar. Unas notas de romanticismo una vez al año no vienen mal, especialmente si cae un diamante, pero no sólo de amor edulcorado vivimos las mujeres, ni tampoco nuestras relaciones. Lo que más nos apena y nos asusta es el momento en que notamos que la chispa erótica comienza a desaparecer. Por eso te proponemos unas cuantas ideas subidas de tono para avivar la llama o mantener la atracción física que os ha unido hasta la fecha. Y que conste: hay muchos momentos a lo largo del año para sorprender al otro con una de estas libidinosas recetas.

Inocentes trasgresiones

Sorprende a tu chico en la cena con un vestido o falda, medias —nunca pantys— y olvida ponerte tu prenda más íntima: las braguitas. Mantén el secreto hasta el segundo plato y, como quien no quiere la cosa, toma la mano de él hasta tu muslo, invitándole a continuar el recorrido, o desliza tu pie en su pantalón. Disfrutarás tanto del morbo como de su cara de asombro. Es probable que se olvide de los postres, que te pida que le acompañes al lavabo o que en el coche su mano no se dirija sólo al cambio de marchas. En caso de cena hogareña, ten por seguro que la cocina se queda sin recoger. Si te pone su urgencia, alarga la situación tanto como tu propia libido te permita. No temas, él disfrutará del “regalo” sin cuestionarte nada, la sorpresa y el riesgo son grandes aliados del deseo.

Un poco de teatro

Si vais a disfrutar de una celebración íntima y privada, los juegos de rol con los que muchas fantaseamos, dan espléndidos y divertidos resultados. Puedes ser la concubina de tu sultán, la lolita con el profesor, la paciente con el médico, una alta ejecutiva con el subalterno o la dueña de tu esclavo. Depende de los gustos, las preferencias y las apetencias del día. Los adultos nos hemos olvidado de la importancia de los juegos y en este intervienen todos los ingredientes para que resulte divertido, meterse en la piel de unos personajes y actuar según exige el guión saca a flote múltiples facetas de ti misma y del otro. Una regla infranqueable: que gocéis ambos.


bondage y otros juegos sexuales para romper con la rutina

Jugar en el agua

Las mujeres deseamos hombres limpios. La nariz femenina es dos mil veces más sensible que la masculina, y los estímulos olfativos despiertan el deseo de comernos entero un cuerpo apetitoso. Diversos estudios de bioquímica y psicología ponen en evidencia la estrecha relación que existe entre el olor corporal y nuestra sexualidad: las famosas feromonas.

Si disfrutas con los preliminares, comparte con él un baño de esencias espumosas, crea un clima cálido con unas velas, música de fondo, y un refresco o copa de vino. Despertarás todos los sentidos: olfato, oído, gusto, vista y tacto.

También la ducha descarga las tensiones del día y en ella puedes alargar los juegos cuanto desees. Dirige el chorro de agua hacia vuestros genitales, y cambia la presión y temperatura para conseguir nuevos estímulos. En la penetración es preferible pisar tierra firme. El acto en sí no resulta demasiado excitante, porque el agua empapa tu vagina y te deja sin lubricación. Además, hay riesgo de infecciones e irritaciones. Por no hablar de lo difícil que es usar un preservativo en el medio acuático.

Una habitación con jacuzzi es un marco ideal para dar rienda suelta al erotismo. Si la economía os lo permite, en un hotel cambiaréis de escenario y disfrutaréis con el cosquilleo de los chorros de agua en vuestras zonas erógenas.

Dos desconocidos

Una variante de los juegos de rol que nunca falla: planead un encuentro en un bar o cafetería como si fuerais dos desconocidos. Él o tú desplegará todas sus armas de seducción para ligarse al otro. Esta situación debe mantenerse hasta el final y culminar vuestra pasión en un hotel o pensión, porque “no tenéis casa”. Los más transgresores juegan a seducir a desconocidos hasta que aparece la pareja real, que contempla toda la escena a una prudente distancia, y ahí se termina la supuesta infidelidad. Hay quien lleva la ficción casi hasta el final en locales liberales. Estas opciones, más arriesgadas, dependen de la osadía de los participantes y, lo más importante, del pacto que la pareja establece cuando planea la acción y que, bajo ningún concepto, debe romperse.

lugares para tener sexo y romper con la rutina
Un cambio de escenario siempre ayuda a romper con la rutina

Graba tus instrucciones

Deja en el buzón de tu chico —si no vivís juntos—, en el cajón de su ropa interior o en su maletín de trabajo dos sobres que contengan dos cintas de audio, de video o dos escritos en papel. En el número uno se encuentran la dirección a donde él debe dirigirse, el día y la hora (el misterio y el suspense son fundamentales en este juego) y una llave —si se va a desarrollar en un hotel, el número de habitación por el que deberá peguntar en recepción—. La otra cinta o papel contiene las instrucciones de su comportamiento una vez juntos: cómo desnudarte, acariciarte, lamerte... y aquellas fantasías que quieras compartir con él. Si tu novio es paciente no abrirá el segundo sobre hasta que llegue al lugar de destino (así lo has especificado tú en el primero), pero lo más probable es que no haya podido resistirse y ya vaya al encuentro con toda la carga erótica de lo que se va a encontrar. Será una sesión explosiva, de las que no olvidaréis.

Anticipos eróticos

No hay mejor incentivo sensual que anticipar lo que puede pasar y recrear la escena mentalmente. Si te gusta escribir, relata una de las fantasías sexuales que te gustaría realizar con tu pareja y envíasela por e-mail, carta o nota antes del encuentro. Cuanto más detalladas sean tus explicaciones, más morbo generarás en tu chico y la expectativa será suficiente para encender la pasión. Lo mismo vale para establecer una línea caliente telefónica, muy privada, que puede originarse en el lugar de trabajo o en el buzón de voz. Prueba también con decírselo al oído en un local público.

Velada de cine porno

Si alguna vez has pensado en ver con él una peli porno y aún no ha habido ocasión, San Valentín te proporciona la coartada perfecta. Si no quieres sorpresas, porque el porno gonzo o ciertas temáticas no te excitan, apuesta sobre seguro con dos cintas dirigidas por una ex actriz porno española, Bibian Norai. Sus dos filmes, Mis ocultas fantasías y Mis perversiones, los distribuye en España Elephant Channel. Y ya puesta en plan sociológico descubre si el porno hecho por mujeres conecta con tus apetencias más íntimas con la película de Sandra Uve, 616 DF. El diablo español versus las luchadoras del Este (International Film Group), o con las películas de Erika Lust.

cine porno dirigido por mujeres como Erika Lust contra tópicos sexuales

Conviértete en pornostar casera

Sandra, de 25 años, casada desde hace uno, relata su experiencia con la cámara de video: «De vez en cuando nos grabamos en vídeo durante el acto, es excitante porque da la sensación de que hay alguien mirándote, después vemos la cinta y la comentamos, creo que todo es poco para mejorar la comunicación sexual con tu pareja». Dos pequeñas objeciones que quizás no vayan contigo: no apto para esclavas de la imagen, en lugar de disfrutar del espectáculo sólo estaréis pendientes de los michelines y la celulitis, y si crees que algún día puedes ser famosa, o princesa. Si la grabación se cotizara en el mercadeo de vidas privadas ¿pondrías la mano en el fuego por la honestidad de tu actual amante? Ya sabes, «poderoso caballero es don dinero».

Estriptís

El socorrido número del desnudo sigue funcionando. Puedes hacer que parezca improvisado o vestirte para la ocasión. La ropa con flecos largos y finos, con buena caída, permite que tus movimientos sean más glamurosos, aunque el baile no sea tu fuerte. Crea una atmósfera de luz tenue, elige “tu canción” (el tema de Joe Cocker You can leave your hat on, con el que Kim Basinger encandiló a medio mundo en Nueve semanas y media es ya un clásico. Sólo escucharla una ya se desprende de la ropa) y “acción”. Una alternativa es grabarlo en video y disfrutar juntos del pase, así estás más suelta sin su presencia y puedes repetir las tomas.

«Yo solo lo he hecho una vez», cuenta una veinteañera, «y me fue muy útil utilizar una linterna con la que enfocar lo que me interesaba. Pasé una mano por mi rostro, bajando hacia el cuello, y toqué mis senos con ambas manos, por los lados, juntándolas después para alcanzar mi cintura, caderas y piernas, y luego continuaba acariciándome en sentido contrario, hacia arriba. Al final, no me quité la ropa interior, dejé que lo hiciera él».


Hay un sinfín de ideas y alternativas: usar lencería sexy (desde inocentes ligas de puntillas blancas hasta trajes de vinilo estratégicamente agujereados), una cena afrodisíaca (más efectiva si uno de vosotros es el “plato” sobre el que se coloca la comida y el otro procede a degustar), un polvo sobre la lavadora en marcha (genial con el programa de centrifugado), masajes sensuales que desembocan en pura lascivia y que pueden llevarte al orgasmo (no necesariamente en la cama), puesta en escena en la onda sadomasoquista, si te va el tema y en el grado que te apetezca (esposada y esposarle al cabecero de la cama, ojos vendados, cera caliente sobre el cuerpo, un látigo o una fusta...), hacerlo en sitios públicos (el riesgo del lugar y hasta dónde queráis llegar ya lo pactaréis)...

En definitiva, innovar y poner en marcha la imaginación para no caer en la rutina sexual que destruye tantísimas relaciones. Los juegos y las situaciones morbosas permiten gozar de la sexualidad y convertirla en algo lúdico. Y si el sentido del humor es fundamental en la vida, en el sexo es ineludible. Porque no nos engañemos, ni tú eres Kim Basinger, ni él Brad Pitt, ni tenéis un master de Educación Física que os permite adoptar esas posturas imposibles, y ni falta que os hace. Quitarle trascendencia a la sexualidad y a los errores, propios y ajenos, evita traumas, preocupaciones y proporciona un motivo de risas para recordarlo toda la vida. ¡Que lo disfrutéis!

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