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El placer de lo prohibido


Cuenta el escritor Stendhal en uno de sus relatos que en la Italia del siglo XVI, tomando un helado durante una noche calurosa, una princesa pensó en voz alta: «¡Qué lástima que esto no sea pecado!».
Esa frase me hizo pensar en las parejas swingers, las que viven un modelo de sexo liberal, y en los “permisos” que se dan el uno al otro entre los miembros que las componen. (Bueno, y en ellas y en que si el chocolate no engordara, quizás nos apetecería menos).
El término anglosajón swinging significa movimiento, balanceo... Los adeptos al intercambio de parejas y el sexo en grupo lo han hecho suyo porque entienden que su concepción de las relaciones también es basculante (entre el amor a su pareja y la libertad de gozar sexualmente con otras personas), y  se sienten más móviles que las personas que se mantienen estáticas en sus relaciones de pareja.
Catar otras pieles entre las parejas que practican la sexualidad liberal o abierta no está prohibido siempre que se respeten las condiciones que la pareja se impone, y que pueden ir desde tener una relación con quien cada cual desee hasta que estos encuentros se produzcan siempre en presencia del otro o que se permitan todo tipo de prácticas mientras no haya penetración. El abanico de variantes entre los que se intercambian las parejas es amplísimo.
Sin embargo, hay algo que no se contempla en ningún caso: hacer aquello que traspase el límite que se han marcado, las fronteras de esa libertad sexual.
¿Asegura este modelo de relación que no hay lugar para la infidelidad tal como ellos la interpretan? Pues, NO.
Un observador que preste atención a lo que ocurre en los locales liberales podrá descubrir que hombres y mujeres se intercambian teléfonos a escondidas, y los encuentros sexuales se pueden producir sin que el cónyuge lo sepa, pues llega un momento en que buscan el morbo en el engaño.
Y es que, decididamente, para algunas personas el placer se encuentra en lo prohibido.
(Si quieres saber más sobre la infidelidad femenina haz click sobre la imagen de abajo).



 Chicas malas


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