Ir al contenido principal


Este libro está dirigido a las parejas estables, independientemente de que hayan formalizado el lazo de unión con un casamiento o no. Incluso cuando utilizo palabras como matrimonio, cónyuges, relación conyugal o casados, estaré refiriéndome a personas que mantienen un vínculo duradero de compromiso.

Es evidente que los conflictos sexuales son, en muchos casos, los síntomas de otros problemas en la relación, mucho más complejos y profundos, tan particulares que son imposibles de tratar en las páginas de un manual práctico. Ni en este ni en ningún otro libro encontrarán suficiente ayuda quienes se enfrentan a situaciones de lucha por el poder, de juegos de manipulación, de trastornos de personalidad o de acoso moral. Es recomendable, entonces, la intervención profesional de los excelentes especialistas en terapia de pareja que existen en nuestro país.

están escritas estas páginas para aquellos que recuerdan con nostalgia el entusiasmo del comienzo, para los que disfrutan de una fabulosa relación de compañerismo y amistad pero desearían convertirse, además, en amantes, para los que se han casando de esperar a que el deseo sexual reaparezca de manera espontánea, para los que echan de menos el misterio.

están escritas para quienes iniciaron una relación cálida e íntima y temen que algo está dejando de funcionar, que está llegando el frío, que se sienten distantes y no quieren tirar por la borda el vínculo afectivo de atracción física que había entre ellos.

están escritas para quienes tienen buen sexo y quieren que, además, salten chispas.

están escritas para quienes una vez se sedujeron el uno al otro, construyeron un proyecto vital y conservan la ilusión de seducirse de nuevo.

Este libro no es un manual de posturas y zonas erógenas. Siento defraudarte, si es lo que esperabas. Este libro va de lo que ocurre, de lo que debería ocurrir antes de eso. Va sobre el deseo y su recuperación, de volver a tener sed del otro. Está escrito para los que quieren que ocurra, sin recetas mágicas, desde la voluntad de encontrar las propias, las tuyas. 

No existe un mapa del tesoro de Eros, cada cual tiene que dibujar el suyo, elaborar sus propias fórmulas, encontrar los aderezos adecuados para avivar la llama cuando el estrés, la aparición de los hijos y las agendas ocupadas alejan el erotismo del nido amoroso. Quizás unas gotas de riesgo, una pizca de trasgresión, un toque de locura y mucho juego. Dicen que cuando se reconoce la situación y se está dispuesto a enmendarla, ya se ha alcanzado la mitad del camino. O como decía Einstein: «La formulación de un problema es más importante que la solución».

Yo sigo buscando respuestas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las mujeres también echan sus canitas al aire

¿Por qué son infieles las mujeres? ¿Ya no aman a sus maridos? ¿Pueden separar amor y sexo? ¿Qué consecuencias tiene la infidelidad? ¿Hay que confesar el engaño? Con motivo de la publicación en Amazon de Chicas malas. Cuando las infieles son ellas(edición electrónica), rescato este artículo que escribí para la revista Sexologies.

Háblame sucio

Se le arrugaba el ceño a Andreu Buenafuente porque un hombre manifestaba en el testimonio enviado que fantaseaba con imaginar a su propia mujer en el centro de una reunión, desnuda e insultada por todos.

Lo repetiré hasta la saciedad: nunca hay que confundir una fantasía con un deseo real.

Sin embargo, también son muchas las mujeres que fantasean con que sus compañeros sexuales le digan frases picantes mientras están en la cama y hasta que las insulten a veces. Es lo que se denomina en inglés Dirty Talk (Hablar sucio). He aquí un ejemplo: «Me gusta que me llamen «puta» o «zorra» mientras me follan, que me sujeten por la cabeza y me impidan alzar la cara mientras practico una felación, que me peguen (fuerte, pero con moderación) y que me "obliguen" a hacer algo a lo que yo me resisto. También que me venden los ojos y no saber qué sucede a mi alrededor, ser sorprendida. Ah, me gusta la idea de ser penetrada simultáneamente por los dos sitios y lo he realizado, con ayuda de …

Nacer mujer en el siglo XXI, ¿maldición o fortuna?

Dicen que el siglo XX fue «el siglo de las mujeres», que fuimos nosotras las protagonistas de la revolución social más profunda, que fueron muchos los beneficios conseguidos y que ahora solo tenemos que consolidarlos. Y yo, como mujer, me pregunto: esas ventajas, ¿dónde están?

Nacer mujer en el siglo XXI, ¿maldición o fortuna? Imagina a un atractivo chico de 19 años que para acudir a una fiesta pide un taxi. De camino al lugar donde va a disfrutar de la noche, el chófer detiene el coche, viola al joven y lo asesina. Las redes sociales se llenan de imágenes de la víctima, la foto en la que lleva la ropa que se puso esa noche fatídica se hace viral. Y entonces, ante la perplejidad de sus seres queridos, la gente se lanza a tuitear mensajes del tipo: «Con esos tejanos tan ajustados que llevaba, ¿qué esperaba que le pasase? ¡Si lo iba buscando!»
Una agresión sexual y un estrangulamiento, una violación justificada porque los pantalones vaqueros le ceñían los glúteos. Sería deleznable, ¿verd…