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Mostrando entradas de 2009

Oscar a la seducción

Lauren Bacall acaba de recibir un Oscar honorífico.
Yo se lo habría concedido hace décadas por su caída de párpados, por la forma en la que pidió una cerilla o explicó a Bogart cómo se juntan los labios para silbar. Y se merece otro por sus palabras al recibir la estatuilla, que por fin tenía a ese pedazo de hombre en casa. La Bacall, sin abandonar ese toque de clase que siempre ha lucido, nos recuerda que por más años que pasen (ya ha cumplido los 85), una no deja de ser MUJER.

Atrapados en Perdidos

El fotograma pertenece a un capítulo de la serie Lost (Perdidos). En cuanto vi la escena, recordé la fantasía de una las chicas que ofrecieron su testimonio para el libro Dímelo al oído. Las mujeres cuentan sus fantasías sexuales. Una chica muy aventurera, al parecer. He aquí lo que imaginaba:
«Fantasía 5: A un desconocido y a mí nos raptan con unas redes y nos dejan colgados, desnudos, apretados los cuerpos. De manera que nos quedamos pegados sin podernos mover. Poco a poco él se excita y se le pone dura, encajándola perfectamente en mi vagina».
A la autora dedico este post.
Y para conocer otras fantasías sexuales de las mujeres puedes dirigirte aquí.

Hipatia y el esclavo

El cuerpo rodeado por la serpiente pertenece a la actriz Rachel Weisz. Es una fotografía de James White, una de las obras que se exhiben en el Museo Thyssen desde el día 19 de octubre, en la exposición “Las lágrimas de Eros”. 
Como todo el mundo sabrá a estas alturas, Rachel Weisz es la actriz que protagoniza Ágora, la película de Amenábar, que rescata del olvido la historia de la astrónoma y filósofa Hipatia. 
Nunca he encontrado el erotismo en una serpiente ni en ningún otro animal que se arrastre (más bien me causan pesadillas), aunque reconozco que la foto tiene su punto. En cambio, hay una escena muy cortita en Ágora que conecta con muchas fantasías del imaginario erótico femeninos: Hipatia disfruta de un relajante baño. De pie aguarda su esclavo Davo, secretamente enamorado de ella, con la toalla entre sus brazos. Ella surge de la bañera de mármol y se deja arropar y secar por él. Sensual, ¿eh?
Es mi deber advertir a quien no la haya visto que la película no tiene nada de eróti…

Háblame sucio

Se le arrugaba el ceño a Andreu Buenafuente porque un hombre manifestaba en el testimonio enviado que fantaseaba con imaginar a su propia mujer en el centro de una reunión, desnuda e insultada por todos.

Lo repetiré hasta la saciedad: nunca hay que confundir una fantasía con un deseo real.

Sin embargo, también son muchas las mujeres que fantasean con que sus compañeros sexuales le digan frases picantes mientras están en la cama y hasta que las insulten a veces. Es lo que se denomina en inglés Dirty Talk (Hablar sucio). He aquí un ejemplo: «Me gusta que me llamen «puta» o «zorra» mientras me follan, que me sujeten por la cabeza y me impidan alzar la cara mientras practico una felación, que me peguen (fuerte, pero con moderación) y que me "obliguen" a hacer algo a lo que yo me resisto. También que me venden los ojos y no saber qué sucede a mi alrededor, ser sorprendida. Ah, me gusta la idea de ser penetrada simultáneamente por los dos sitios y lo he realizado, con ayuda de …

Hazlo sin prisas

Me llama el jefe de redacción de una revista femenina: “¿Podrías escribir un artículo sobre el sexo lento?”. Y es que desde que me dio por recopilar las fantasías sexuales que tenemos los humanos de este país, todo dios me pide que hable del temita.
El asunto no es más que la teoría de la “desaceleración” aplicada al arte amatorio. ¿La qué teoría? Sí, lo de vivir con menos prisas, pisar el freno y deshacerse de las tensiones, un concepto creado por los norteamericanos Joe Domínguez y Vicky Robin, que llevan 20 años practicándolo. Si el dinero te quema en las manos (no suele pasar en estos tiempos), vives por encima de tus posibilidades (ha pasado en otros tiempos), compras de forma impulsiva (¿te acuerdas de aquellos tiempos?) y has perdido las ganas de entregarte a las delicias eróticas a causa del estrés (quizás es lo único que no ha cambiado aunque el estrés tenga otras causas), puede que haya llegado la hora de replantearte tu estilo de vida.
¿Por dónde empezar? En ciudades metropol…